Periódico Madera

Madera, periódico clandestino

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Por Stephanie González*

 

La historia de los partidos de izquierda institucional mexicana proviene de un proceso que aún es brumoso para la población, por ello, este artículo pretende aportar una reflexión por medio de una investigación de ese pasado que nos sigue afectando hasta nuestros días y, que irá definiendo las acciones políticas que la población vaya tomando en un futuro. Así, que en esta ocasión hablaremos sobre el PRD, el surgimiento que tuvo a raíz de la escisión con el PRI en los años ochenta y la nueva puesta en escena política para rescatar el barco que se hunde: Morena.

 

Para comenzar es importante hablar de las bases tanto ideológicas como del personal que compone al Partido de la Revolución Democrática (PRD). Del lado ideológico tenemos que en su página web dicen ser de “ideología política de izquierda” y ser considerados la tercera fuerza política del país.[1] La primera fuerza estaría encabezada por el PRI, seguida del PAN. Por otra parte, uno de los personajes más representativos es Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, miembro fundador del PRD e hijo del histórico Lázaro Cárdenas del Río, quien fue presidente de México de 1934 a 1940  además de haber realizado la nacionalización de la industria petrolera así como consolidar las bases del Partido Nacional Revolucionario (PNR) que años más tarde pasaría a ser lo que hoy conocemos como Partido Revolucionario Institucional (PRI). Lázaro Cárdenas del Río inaugura la corriente política conocida como “cardenismo”, sus expresiones son el fuerte arraigo a la idea de lo nacional mexicano así como de la institucionalización del proceso revolucionario que se había dado desde 1910.

El “cardenismo” pero sobre todo «ser hijo de Lázaro Cárdenas» fue una bandera con la que Cuauhtémoc Cárdenas se cobijó para ganar popularidad entre los sectores de la población que reivindicaban la lucha revolucionaria de principios de siglo en México. Otro de los personajes representativos del PRD, fue Heberto Castillo quien participó en las movilizaciones de 1968 y a su salida promovió la construcción de un partido «socialista» llamado Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT). Cabe señalar lo anterior, porque el PRD fue un partido que reunió distintas luchas que se venían dando pero que un balance a su participación política en años conflictivos del país, como lo fue el 68, el 71 e inclusive los movimientos armados que se dieron, decidieron trabajar desde la vía institucional, y volver a reivindicar valores como el cardenismo.

Como se ha dicho, en el PRD confluyeron distintas organizaciones y partidos que pretendieron darle salida a sus problemas por medio de la institucionalidad. El antecedente del PRD en 1987 fue una organización llamada Frente Democrático Nacional (FDN) donde confluyeron distintas organizaciones sociales, muchas de ellas, surgidas a raíz del terremoto de 1985, que se vivió más fuerte en la ciudad de México y hubo grandes destrozos. Organizaciones como la Coordinadora Única de Damnificados y la Asamblea de Barrios fueron un brazo importante para la conformación del PRD  debido a la base social que fundaron a raíz de tener iniciativa sobre proyectos de vivienda. Al tener un gran número de simpatizantes, el PRD obtuvo su registro el 5 de mayo de 1989, ya que previamente, en 88, había lanzado como candidato a la presidencia a Cuauhtémoc Cárdenas donde aumentó de seguidores al ser reconocido como el «hijo de Lázaro Cárdenas» en varios lugares del país.

Otras de las organizaciones que integraron el PRD fueron el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), de Arnoldo Martínez y Gilberto Rincón Gallardo; el Partido Patriótico Revolucionario (PPR), de Camilo Valenzuela y Jesús Zambrano; y el Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), dirigido por Carmelo Enrique, entre otros.[2]

                En los años ochenta el PRD surgió de una escisión del PRI que buscó la apertura democrática del partido en un momento de crisis. El Estado estaba viviendo una fuerte crisis política por lo que se decidió llevar a cabo una serie de reformas que introdujeran un respiro a lo apretado del sistema. El PRI comenzó a perder legitimidad de ahí que en el terreno de las elecciones se mostrara una oportunidad para aplicar algunos cambios. Es entonces, que para finales de los años ochenta en México se realizaron reformas electorales, se le dio registro al PRD así como surgió el Instituto Federal Electoral con la intención de que ahí se depositara la confianza de las elecciones fueran directamente los responsables del proceso.[3]

            Entre los logros del PRD se encuentra su capacidad de unificación de las masas, esto por el trabajo previo que habían llevado a cabo las distintas organizaciones civiles y políticas que se integrarían al partido. Además de haberle dado un sustento de bases sociales al PRI para realizar las reformas políticas. El PRD  sirvió como «la corriente democrática del PRI» y esto es apreciable cuando en el 2000 se realizó el primer cambio de partido en el poder «la transición democrática» y quien quedó al mando fue el Partido Acción Nacional (PAN) y no el PRD ya que si el PRI le hubiera dado el paso a los perredistas, los cuales fungían como satélite, no hubiera existido tal transición y menos aún se hubiera dado paso a la aprobación de las múltiples reformas que se propusieron de 2000 y que hoy en 2015 se comienzan a llevar a cabo.

            Para explicar más a fondo la política del PRD es importante retomar a otro de grandes representantes del partido: Andrés Manuel López Obrador, el tabasqueño que después de Cárdenas (1988) se lanzó como candidato presidencial por el PRD en dos ocasiones: en 2006 quedó con el 35.3% y la segunda vez, el 2012 con 31.6% de votación. La política de Obrador tiene una base liberal capitalista de centro izquierda, también conocido como «progresismo», lo que significa que busca encarnar los valores de la igualdad, la justicia y la libertad pero desde la perspectiva individualista. En el progresismo, el valor de la democracia se vuelve la demanda central por ser una petición de una clase social burguesa que enmascara sus intereses en los ideales democráticos de la revolución francesa de siglo XVIII. 

            Con Obrador, pero desde Cuauhtémoc Cárdenas, lo que vemos es que el cardenismo tomó la ruta de la conciliación entre clases, esto porque se regresa de las contrarreformas de los años treinta a la subordinación a los intereses burgueses. Con el PRD, en general, tenemos que el sentido político de las izquierdas mexicanas de corte progresista tuvo como finalidad ser meramente electoreros. Recordemos que a la oposición de izquierda política del régimen que se desprendía de la vía institucional, como el Partido de los Pobres, la Liga Comunista 23 de Septiembre, entre otros, fueron exterminados brutalmente en la llamada Guerra Sucia de los años setenta. Lo que nos indica que el PRD y todas aquellas organizaciones que formaron parte del partido, en realidad nunca se consideraron como rival, sino como una ficha más del tablero.

Ahora bien, lo que tenemos en nuestros días con el PRD, es una crisis de legitimidad que él mismo se ganó, junto con los demás partidos que por cuestiones de espacio no abordaremos por el momento. Al tener como base una política liberal, el PRD trae consigo el sentido homogeneizador que la globalización busca y, que en sociedades tan plurales como México entra en constante conflicto. Esta pérdida de legitimidad se da entonces por la falta de representación de los múltiples sectores que componen la población, dejándolos al margen o completamente fuera de ser considerados dentro de las políticas liberales.  

Hay que reconocer que el PRD en sus inicios tuvo un fuerza inesperada, recordemos que en 88 cuando Cárdenas se lanzó a la presidencia, hay cifras extraoficiales que dicen que él obtuvo un 38.8% de los votos,[4] pero como se ha insistido fue por el nacionalismo y cardenismo que tenía detrás, lo que no indica que la misma población no se había desprendido del todo de esas ideas. Con ganó la presidencia en 88, pero fue jefe de gobierno del Distrito Federal en 1997. Desde la fundación del partido y hasta nuestros días, sea demostrado que el PRD no se preocupa por la población, sino por conseguir puestos, vía electoral, dentro  de la política. El PRD tiene como historia ser un partido que surgió en una crisis política y social que le sirve de bastón al sistema capitalista para volver a sostenerse. Esto es, cuando el PRI entró en crisis, lanzó un partido de masas que pudiera contener y controlar a población volviéndola a llenar de esperanza.

El ejemplo de la incapacidad política de partido hacia la población pero no hacia un sistema burgués,  se mostró en las elecciones presidenciales de 2006, cuando al tan sonado «fraude electoral» a Obrador, salieron miles de personas a las calles dispuestas a llevar a cabo una huelga general para apoyar a su candidato y, Obrador en lugar de darles una dirección revolucionaria, fue llevando una posible lucha a la «congeladora» desenmascarando la existencia intereses políticos y personales de los sectores de la burguesía, de ahí que no se le haya querido meter mano a la masa social.

Es entonces, que tenemos al PRD como tercera fuerza política del país (en primer lugar está el PRI, seguido por el PAN) sin embargo, se ha demostrado que el primero y el tercero forman parte de un mismo vínculo. Si pudiéramos decir que el PRI-PRD tienen una oposición, esta correspondería al PAN, partido de derecha eclesiástica, lo que significa que es una oposición desde la misma derecha capitalista.

Todos los partidos, tienen un pragmatismo que han desarrollado fundamentalmente en generar votos y obtener cargos. La «democracia» existente en México no responde a demandas sociales concretas y diversas que hay, sino que busca garantizar los intereses de una clase en el poder. En nuestros días, los mismos partidos han provocado su falta de legitimidad, sin embargo existen luchas históricas que ya preveían esto, debido a que desde el inicio de la política burguesa en México, fueron olvidados y dejados al margen. Claro ejemplo de lo anterior es el caso del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que surge a raíz de los problemas de las comunidades indígenas, algo distinto a los sectores campesinos que desde la revolución daban dolor de cabeza a la burguesía.

Lo que representa el EZLN es que aún existen experiencias maduración de las condiciones de ruptura revolucionaria impulsada por los sectores marginados. Respuesta que dan ante las injusticias, la desigualdad y la miseria que producen condiciones de ingobernabilidad en las múltiples comunidades que no tiene cabida en los proyectos de nación que proponen los políticos capitalistas.

Como consideraciones finales es importante insistir que el PRD no es, ni fue (mucho menos será porque va de picada) un partido político de izquierda revolucionaria. Es tan solo un eslabón más de este sistema, lo conocido como «izquierda institucional» que así como se usó y se desgastó es desechado. Reflejo del fenómeno que se presenta en la actualidad con los políticos “Chapulines” que ilustran la descomposición no sólo del PRD sino del sistema burgués que cada día pierde legitimidad por la falta de representación a las distintas comunidades y sectores.

El caso más emblemático sobre la política de los “chapulines” y el sentido del PRD-PRI es Obrador, quien luego de perder su segunda candidatura a la presidencia en 2012 por el PRD decidió construir su propio partido, el ahora tan nombrado Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que tiene como eslogan: “Morena, la esperanza de México”, en el cual refleja una vez más su política oportunista hacia las masas, haciendo referencia a Morena en señal de ser la Virgen de Guadalupe, al estilo Benito Juárez y proyectando su liberalismo colonial en tiempos de las reformas.

            Como conclusiones tenemos que el PRI, su bastón de apoyo: el PRD y la escisión que es Morena, no son partido de izquierda política, sino que estratégicamente, en el caso de los dos últimos les ponen la máscara para volverse conciliadores de clase. Entonces cabe la pregunta ¿Es Morena el PRD-BIS? Vemos que no hay compromiso social por parte de ningún político institucionalizado y que mucho menos pretenden realizar o liderar un proyecto revolucionario, de ahí que tengan un tiempo de uso, desgaste y desecho para el capitalismo que tan sólo les abre la oportunidad de “chapulinear” por su subsistencia.

            Por último, considero que serán proyectos totalmente desvinculados a lo institucional y con independencia de clase los únicos capaces de construir un verdadero partido de izquierda proletaria que pueda incluir los distintos sectores marginales, como los indígenas, los obreros, los campesinos y en general los trabajadores. Aunque también la lucha de las verdaderas izquierdas es histórica como, insistiré, el caso del EZLN que mostró una vez más la capacidad de organización de las comunidades excluidas del proyecto nacional burgués. Otro caso en la actualidad es la formación de autodefensas como en el caso de Michoacán y Guerrero, donde en los últimos años y meses han ocurrido grandes atrocidades y al frente del Estado se encontraba el PRD, esto nos abre paso a muchas más interpretaciones que será la misma historia quien nos dará o no la razón. Ø

 

Fuentes:

-       Aguilar Mora, Manuel, “Sobre la carta abierta de Fernández Noroña a López Obrador. La cruda verdad del obradorismo”, En Unidad Socialista, México, Liga de Unidad Socialista, Número especial: Agosto 2014.

-       Alvarado, Arturo, “Entre la reforma y la rebelión: el campo durante el salinismo”, en Foro Internacional, no. 143-144, enero-junio, 1996.

-       CNN México. “25 datos que retratan los 25 años de historia del PRD” http://mexico.cnn.com/nacional/2014/05/05/25-datos-que-retratan-los-25-anos-de-historia-del-prd [25/05/15]

-       México crónico del siglo XX. [Enciclopedia], Dir. Antonio Reina, España, Océano, 2001. Págs. 385-389.

-       Partido de la Revolución Democrática (PRD), Comité Ejecutivo Estatal San Luis Potosí     

http://slp.prd.org.mx/index.php?option=com_content&view=category&id=38&Itemid=60  [25/05/15].

-       Rousseau, Isabelle, “las nuevas élites y su proyecto modernizador” Del nacionalismo al neoliberalismo, 1940-1994. Coord. Elisa Servín, México,  FCE/CIDE/Conaculta, 2010.  Pág. 277-278.

 *Militante de la Liga de Unidad Socialista, LUS; estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.



[1]Partido de la Revolución Democrática (PRD), Comité Ejecutivo Estatal San Luis Potosí  http://slp.prd.org.mx/index.php?option=com_content&view=category&id=38&Itemid=60  [25/05/15].

[2] CNN México. “25 datos que retratan los 25 años de historia del PRD” http://mexico.cnn.com/nacional/2014/05/05/25-datos-que-retratan-los-25-anos-de-historia-del-prd [25/05/15]

[3] Isabelle, Rousseau, “las nuevas élites y su proyecto modernizador” Del nacionalismo al neoliberalismo, 1940-1994. Coord. Elisa Servín, México,  FCE/CIDE/Conaculta, 2010.  Pág. 277-278.
[4] México crónico del siglo XX. [Enciclopedia], Dir. Antonio Reina, España, Océano, 2001. Págs. 385-389.

Liga Comunista 23 de Septiembre

Editorial Brigada Roja