Periódico Madera

Madera, periódico clandestino

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POR JUAN MANUEL TIRADO JUÁREZ

 

 

México atraviesa por una situación muy complicada en diversos aspectos de la realidad nacional: desde hace varios sexenios la economía ha venido en declive, con una deuda que ha crecido a niveles que parecieran hacerla impagable. Si durante la administración del priísta Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) el país entró en un tobogán —producto del llamado error de diciembre y la imposición del Fobaproa—, en la actualidad la deuda pública ha crecido “de manera escandalosa”, es casi diez veces mayor de la que se tenía entonces. La gran diferencia entre ambas situaciones es que en épocas de Zedillo el país contaba con los ingresos producto de la venta de petróleo y hoy, en la gestión de Enrique Peña Nieto, Petróleos Mexicanos ha sido desmantelada como resultado de la reforma energética impulsada por su administración, por lo que dejó de ser una fuente de ingresos para la hacienda nacional.

 

Por otro lado, en décadas recientes se ha hecho presente un proceso mediante el cual el patrimonio y el territorio nacional han sido vendidos o concesionados. La situación, de por sí difícil, se complica por la corrupción que permea en el país aunada a la ineptitud de los gobernantes, y todo ello en medio del creciente ascenso de la inseguridad pública que ha impactado a la sociedad.

 

Ante ese panorama, los académicos de las universidades juegan un papel muy importante al analizar la compleja situación y contribuir a “hacer un diagnóstico sobre lo que está pasando”, las causas que han originado las crisis y “ver lo que se puede hacer” para resolverla de la “manera menos perjudicial, dolorosa y dañina para los mexicanos”. Lo anterior fue expresado por el Doctor Antonio Díaz Piña, adscrito al Departamento de Derecho de la UAM Azcapotzalco, durante la ponencia ofrecida sobre los problemas que impactan a nuestro país.

 

Explicó que no es sólo la crisis económica la que golpea a México, si bien ésta tiene un prevalencia pues las sucesivas presidencias de la república —desde tiempos de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988)— han impulsado medidas acordes a los lineamientos recibidos por organismos financieros internacionales. Esto condujo a que se impusieran políticas contrarias al bienestar nacional: a lo largo de varias décadas se ha atestiguado la venta de empresas y bienes nacionales y la quiebra de sectores locales que antaño daban vitalidad a las economías de los estados. También se fue cediendo el suelo a empresas mineras —principalmente canadienses— y se dictaron disposiciones para dotarles de privilegios fiscales que no llegan a los ciudadanos.

 

Al mismo tiempo, continuó, se fue recurriendo a una creciente deuda —lo que entraña una problemática muy considerable— que hoy asciende a más de 9 billones de pesos y que será muy difícil de saldar, máxime que ya no se cuentan con todos los recursos que se tenían hasta hace muy poco, los provenientes del petróleo. Con el desmantelamiento de Pemex —años atrás una de las principales petroleras a nivel mundial—, la situación es todavía más complicada, pues los ingresos por la venta de combustibles ha descendido.

 

 

 

 

Consultado sobre si la reciente disposición —conocida popularmente como el gasolinazo— acerca de la “liberalización” de los precios de los combustibles —que estaba proyectada para iniciar en 2018 y fue adelantada para no impactar en la elección presidencial del próximo año—, el también periodista (estuvo al frente de la Organización Editorial Mexicana durante varios años) apuntó que esa iniciativa obedece más a cuestiones económicas: el gobierno no tiene para pagar, “está en quiebra técnica” pues “estamos viviendo de prestado”.

 

Durante su análisis cuestionó las reformas estructurales que se realizaron, ya que fueron hechas no para beneficiar a México y a su población, sino para favorecer a una élite “inmensamente rica”. En cambio, opinó, deberían de haberse proyectado reformas para combatir la corrupción, la impunidad y la ineptitud, factores que han pesado mucho en la realidad nacional. Cómo explicar la corrupción que han exhibido en su momento los gobiernos de César Duarte en Chihuahua, y de Javier Duarte en Veracruz, que junto a otros casos permanecen en total impunidad, y cómo hacerlo en el caso del gobierno de Enrique Peña Nieto, que ha encabezado una administración de “puros cuates”, de un gabinete que “le ha hecho mucho daño a la nación, a los estudiantes, a los empresarios, a los mexicanos”.

 

Otro factor que también ha crecido y se ha convertido en un negocio muy rentable, es el tráfico de estupefacientes que deja márgenes muy atractivos para la delincuencia organizada, pero que, a la par, ha acrecentado la inseguridad en muchas regiones del país.

 

Sin embargo, subrayó, hay otros elementos que inciden en las crisis que impactan al país. Uno de éstos, a nivel internacional, es la transición del modo de producción global —que favoreció a medio millar de empresas transnacionales y a un puñado de personajes del orbe y, por el lado contrario, empujó a la miseria a millones de personas— hacia un sistema nacionalista, como se puede advertir con las incipientes medidas que se ha propuesto llevar adelante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Asimismo ha influido la salida de Inglaterra de la Unión Europea, y las políticas impulsadas por Rusia, Japón e Italia.

 

En otra dirección, subrayó, estamos atravesando por otra transición, “la más grave”: el paso de la sociedad posmoderna a la del conocimiento. Ahora se puede ver con más claridad cómo es que los desarrollos tecnológicos impactan, por ejemplo, en los procesos productivos, donde las máquinas desplazan a los hombres de las fábricas; es significativo cómo la robótica ocupa un lugar preponderante por sobre los obreros.

 

También, advirtió, estamos entrando en un cambio en el balance hegemónico global pues pareciera que el control se le está yendo de las manos a Estados Unidos en el contexto de la reciente llegada de Trump a la silla presidencial, con otros actores que esperan ver cómo es que ese personaje consigue concretar sus promesas de campaña para hacer a su país otra vez grande y fuerte.

 

Para el autor de los libros Políticas públicas en materia educativa, y la trilogía El derecho humano a la interpretación más favorable, sí hay salidas a las crisis por las que atraviesa el país. De inicio habría que cambiar a “Peña Nieto y su gabinete”, pues son un obstáculo y “no dejan hacer nada”.

 

Remarcó que se quiere resolver el problema de la inseguridad con una ley que legitima que el ejército realice labores policiales —pese a que ese instituto armado ha incurrido en violencia y violaciones a los derechos humanos— y, sobre todo, alertó, porque esa iniciativa se revisa en vísperas de la elección de 2018, pues podría implicar la imposición de resultados para un candidato oficial, “en contra de la voluntad ciudadana” que se pronuncie en las urnas.

 

Para salir adelante se necesitará mucha disciplina, “un liderazgo fuerte para transformar al país” pues hay muchas resistencias, tanto de los sectores que no quieren que nada se modifique como de aquellos que viven de las corruptelas. Sin embargo, reiteró, es necesario que México vire el rumbo pues en la actualidad la mayoría viven con inseguridad, en medio de la precariedad y la estrechez; “esto tiene que cambiar”, dijo.

 

Ante las problemáticas esbozadas es necesario preguntarse qué papel juegan los mexicanos, si sólo son espectadores o sujetos prescindibles. Para los académicos universitarios es una obligación analizar la situación, exponerla, dar pautas, “proponer alternativas para resolver los problemas”, finalizó.

 

 

 

Fuente: Aleph UAM Azcapotzalco

Liga Comunista 23 de Septiembre

Editorial Brigada Roja