Periódico Madera

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Hacia un estado policíaco-militar",

 

por Manuel Aguilar Mora

 

El gobierno de Peña sigue armándose en forma inaudita. Las fuerzas armadas mexicanas son las segundas más grandes de América Latina, aunque con su alto ritmo de crecimiento no sería una sorpresa que se acercaran pronto a las dimensiones de las brasileñas. ¿Contra quienes están destinadas tantas armas? No precisamente para una guerra contra Trump pues dichas armas son compradas al Pentágono con créditos multimillonarios concedidos por el propio gobierno de Washington.

Los representantes de los estados miembros del CDH, latinoamericanos, europeos y asiáticos son conscientes que la situación de México se hace cada vez más peligrosa e incontrolable. Las cifras oficiales no dejan margen para atenuar la situación alarmante del país: hoy se calcula en 30 mil los desaparecidos en México en los últimos diez años cuando en los veinte años de guerra civil en Guatemala se reportaron 20 mil o durante las dictaduras chilena y argentina, 3 mil y 15 mil, respectivamente.

Ante esta atroz situación el gobierno prepara una nueva propuesta legislativa, pero las señales y los textos de los proyectos que ya se conocen sobre ella no son para nada alentadores. Desde que el gobierno de panista de Felipe Calderón sacó al ejército y la Marina de sus cuarteles en 2007 para emprender la guerra contra el narcotráfico, la intención manifiesta de un gobierno surgido de una batalla electoral encarnizada en la que la victoria estaba bajo la sospecha de un fraude electrónico, era imponer una situación de terror y amedrentamiento en el país. La lucha fue muy sangrienta y encarnizada: comenzaron a contarse los cadáveres y los desaparecidos. Los militares literalmente aterrorizaban y siguen aterrorizando a las poblaciones de Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco y demás lugares en que han intervenido. Pero esta intervención militar ha sido sin marcos legales, arbitraria y sin medida. Las cifras son tremendas, los militares matan a discreción. La Marina mata a 30 personas por una que hiere lo cual, según los que saben, indica que hay ejecuciones sumarias. El secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos ha sido explícito y sin tapujos en sus declaraciones, si el ejército está encargado, ante la impotencia y corrupción de la policía, de la seguridad interior debe haber una legislación “que proteja su actividad”.

Estamos en vísperas de cambios muy drásticos de la política nacional. El año electoral de 2018 promete ser de pronósticos reservados. En su reciente Congreso el PRI, con Peña Nieto a la cabeza mostró su cara más agresiva. Retadores y jactanciosos los priistas se preparan para seguir en el poder con una victoria que aparece muy difícil y cuesta arriba en 2018. Todavía no se perfila ningún personaje priista en un panorama muy flaco en el cual su figura más destacable es la del muy mediocre secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong quien en las encuestas que ya se hacen sobre la popularidad de los posibles candidatos para el 2018 se encuentra muy debajo de López Obrador de Morena, Margarita Zavala del PAN y de otros postulantes.

La importancia que tienen las cuestiones de los derechos humanos en la actual situación política del país se ha venido a corroborar nuevamente con la postulación tempranera de Emilio Álvarez Icaza como candidato a la presidencia de la República por parte del movimiento-partido titulado Ahora o Nunca. Álvarez fue durante cuatro años, de 2012 a 2016, el Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y antes, de 2001 a 2009, fue presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF). Pertenece a la franja muy influyente del progresismo intelectual, académico y profesional mexicano, de hecho muchos de sus apoyos son parte de los círculos que hasta ayer apoyaban a López Obrador (AMLO). Pero el giro cada vez más conciliador de este último, su más que evidente esfuerzo por acercarse al grupo de la gran burguesía dominante y sus frecuentes actitudes soberbias y autoritarias están mostrando con evidencia que el papel de AMLO es el de “serenar”, como él insistentemente declara, los ánimos cada vez más iracundos y rebeldes de amplios sectores de la población.

Un episodio reciente ocurrido durante la visita de AMLO a Nueva York es sintomático de la relación que este personaje, un político tradicional formado en el PRI, después miembro y presidente del PRD y ya dos veces candidato presidencial en 2006 y 2012, mantiene con las bases populares. Uno de los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa que se encontraba también en gira en Nueva York, se acercó a él cuando salía en su coche del acto con sus simpatizantes. AMLO en vez de detenerse, saludarlo y oír lo que éste le preguntaba, a saber, su relación con Ángel Aguirre el gobernador perredista de Guerrero en los días de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, se alejó de él rápidamente. Las versiones son diversas: unos dicen que AMLO llamó al padre “provocador” y otras que sólo le deseo suerte en su lucha. Sea lo que fuere, es evidente que AMLO ha sido por completo ajeno a la lucha de los padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y esto se debe a que sus vínculos con el PRD en Guerrero lo relacionan con muchos de los personajes políticos que gobernaban el estado la noche de Iguala del 26 de septiembre de 2014.

El estado canceroso de la situación del país con la corrupción imperante en los sistemas político y jurídico, la impunidad virtualmente garantizada de las fuerzas de seguridad abocadas a las prácticas de ejecuciones sumarias, torturas, desapariciones, el reinado de los más acaudalados grupos nacionales y extranjeros, todo ello aunado a las amenazas del poderoso vecino del norte que con el presidente Donald Trump se adentra en un caótico y peligroso curso lleno de incertidumbre, ante esta situación las aspirinas reformistas y populistas o los tratamientos de choques represivos serán simples detonadores de contradicciones cada vez más insolubles y dramáticas.

Ante este panorama es del todo vigente el esfuerzo de agrupamiento y acciones comunes que un conjunto de grupos socialistas han emprendido en el Foro Socialista que el próximo 1° de abril presentarán en la capital de la República la posición que los socialistas tenemos frente a la crisis del capitalismo en México y en el mundo entero. De sus perspectivas y sus esfuerzos organizativos independientes, socialistas y revolucionarios dependerá mucho la solución positiva de las luchas próximas de los trabajadores y sus aliados de los sectores oprimidos del país.

bierno de Peña sigue armándose en forma inaudita. Las fuerzas armadas mexicanas son las segundas más grandes de América Latina, aunque con su alto ritmo de crecimiento no sería una sorpresa que se acercaran pronto a las dimensiones de las brasileñas. ¿Contra quienes están destinadas tantas armas? No precisamente para una guerra contra Trump pues dichas armas son compradas al Pentágono con créditos multimillonarios concedidos por el propio gobierno de Washington.

Los representantes de los estados miembros del CDH, latinoamericanos, europeos y asiáticos son conscientes que la situación de México se hace cada vez más peligrosa e incontrolable. Las cifras oficiales no dejan margen para atenuar la situación alarmante del país: hoy se calcula en 30 mil los desaparecidos en México en los últimos diez años cuando en los veinte años de guerra civil en Guatemala se reportaron 20 mil o durante las dictaduras chilena y argentina, 3 mil y 15 mil, respectivamente.

Ante esta atroz situación el gobierno prepara una nueva propuesta legislativa, pero las señales y los textos de los proyectos que ya se conocen sobre ella no son para nada alentadores. Desde que el gobierno de panista de Felipe Calderón sacó al ejército y la Marina de sus cuarteles en 2007 para emprender la guerra contra el narcotráfico, la intención manifiesta de un gobierno surgido de una batalla electoral encarnizada en la que la victoria estaba bajo la sospecha de un fraude electrónico, era imponer una situación de terror y amedrentamiento en el país. La lucha fue muy sangrienta y encarnizada: comenzaron a contarse los cadáveres y los desaparecidos. Los militares literalmente aterrorizaban y siguen aterrorizando a las poblaciones de Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco y demás lugares en que han intervenido. Pero esta intervención militar ha sido sin marcos legales, arbitraria y sin medida. Las cifras son tremendas, los militares matan a discreción. La Marina mata a 30 personas por una que hiere lo cual, según los que saben, indica que hay ejecuciones sumarias. El secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos ha sido explícito y sin tapujos en sus declaraciones, si el ejército está encargado, ante la impotencia y corrupción de la policía, de la seguridad interior debe haber una legislación “que proteja su actividad”.

Estamos en vísperas de cambios muy drásticos de la política nacional. El año electoral de 2018 promete ser de pronósticos reservados. En su reciente Congreso el PRI, con Peña Nieto a la cabeza mostró su cara más agresiva. Retadores y jactanciosos los priistas se preparan para seguir en el poder con una victoria que aparece muy difícil y cuesta arriba en 2018. Todavía no se perfila ningún personaje priista en un panorama muy flaco en el cual su figura más destacable es la del muy mediocre secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong quien en las encuestas que ya se hacen sobre la popularidad de los posibles candidatos para el 2018 se encuentra muy debajo de López Obrador de Morena, Margarita Zavala del PAN y de otros postulantes.

La importancia que tienen las cuestiones de los derechos humanos en la actual situación política del país se ha venido a corroborar nuevamente con la postulación tempranera de Emilio Álvarez Icaza como candidato a la presidencia de la República por parte del movimiento-partido titulado Ahora o Nunca. Álvarez fue durante cuatro años, de 2012 a 2016, el Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y antes, de 2001 a 2009, fue presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF). Pertenece a la franja muy influyente del progresismo intelectual, académico y profesional mexicano, de hecho muchos de sus apoyos son parte de los círculos que hasta ayer apoyaban a López Obrador (AMLO). Pero el giro cada vez más conciliador de este último, su más que evidente esfuerzo por acercarse al grupo de la gran burguesía dominante y sus frecuentes actitudes soberbias y autoritarias están mostrando con evidencia que el papel de AMLO es el de “serenar”, como él insistentemente declara, los ánimos cada vez más iracundos y rebeldes de amplios sectores de la población.

Un episodio reciente ocurrido durante la visita de AMLO a Nueva York es sintomático de la relación que este personaje, un político tradicional formado en el PRI, después miembro y presidente del PRD y ya dos veces candidato presidencial en 2006 y 2012, mantiene con las bases populares. Uno de los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa que se encontraba también en gira en Nueva York, se acercó a él cuando salía en su coche del acto con sus simpatizantes. AMLO en vez de detenerse, saludarlo y oír lo que éste le preguntaba, a saber, su relación con Ángel Aguirre el gobernador perredista de Guerrero en los días de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, se alejó de él rápidamente. Las versiones son diversas: unos dicen que AMLO llamó al padre “provocador” y otras que sólo le deseo suerte en su lucha. Sea lo que fuere, es evidente que AMLO ha sido por completo ajeno a la lucha de los padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y esto se debe a que sus vínculos con el PRD en Guerrero lo relacionan con muchos de los personajes políticos que gobernaban el estado la noche de Iguala del 26 de septiembre de 2014.

El estado canceroso de la situación del país con la corrupción imperante en los sistemas político y jurídico, la impunidad virtualmente garantizada de las fuerzas de seguridad abocadas a las prácticas de ejecuciones sumarias, torturas, desapariciones, el reinado de los más acaudalados grupos nacionales y extranjeros, todo ello aunado a las amenazas del poderoso vecino del norte que con el presidente Donald Trump se adentra en un caótico y peligroso curso lleno de incertidumbre, ante esta situación las aspirinas reformistas y populistas o los tratamientos de choques represivos serán simples detonadores de contradicciones cada vez más insolubles y dramáticas.

Ante este panorama es del todo vigente el esfuerzo de agrupamiento y acciones comunes que un conjunto de grupos socialistas han emprendido en el Foro Socialista que el próximo 1° de abril presentarán en la capital de la República la posición que los socialistas tenemos frente a la crisis del capitalismo en México y en el mundo entero. De sus perspectivas y sus esfuerzos organizativos independientes, socialistas y revolucionarios dependerá mucho la solución positiva de las luchas próximas de los trabajadores y sus aliados de los sectores oprimidos del país.

Liga Comunista 23 de Septiembre

Editorial Brigada Roja