Periódico Madera

Madera, periódico clandestino

 

 

 

 

Óscar Enrique Ornelas

 

Hace seis años fue asesinada Marisela Escobedo a las puertas del Palacio de Gobierno de Chihuahua. Por la mañana había sido amenazada por el góber mediocre César Duarte Jáquez durante un acto de la Universidad Autónoma de Chihuahua donde este señor inauguraba de hecho su intervención grosera en las instituciones de educación superior y media superior del llamado estado grande. Llenó de lumpenes los puestos directivostanto la UACH como la UACJ y los Colegios de Bachilleres degradando todavía más la de por sí miserable educación que se imparte por acá. De cultura, ni hablar. Marisela cayó por la noche en la Plaza Hidalgo justo entre los recintos del Palacio de Gobierno y la rectoría de la UACH flanqueados por el Fiscalía General del Estado y un horrendo edificio, hoy remodelado a un costo inmenso e injustificado que el público solía llamar "La Silla de King Kong." El acto criminal contra la ciudadana Marisela sigue impune.
El duartismo se lo atribuyó a alias Wicked (José Enrique Jiménez Zavala), un sicario sacado de El Paso, Texas. Luego, tal y como estaba previsto, el Wicked --quien nunca fue juzgado por lo de Marisela sino por otros delitos-- murió estrangulado por su compañero de celda. Parafraseando a Pinochet, Duarte casi dijo que "muerta la perra, se acabó la leva." Es importante recordar que Duarte mandaba sacar al Wicked fuera del penal para que diera pláticas a escolares difundiendo el edificante mensaje de que el crimen no paga. La perversidad de esta gente no tiene límite.
 
En su momento, quien esto escribe publicó un amplio reportaje sobre todo esto, mismo que fuera editado magníficamente por Malú Huacuja desde Nueva York y que posteriormente fue difundido por miles en la Plaza del Zócalo de la Ciudad de México durante un Primero de Mayo gracias a la acción de los camaradas de la Liga de Unidad Socialista.
Lo digo sin jactancia sino porque hace unas semanas alguien ligado a mi familia me dijo que no presumiera tanto --cosa que disto de hacer-- puesto que mucha gente puso en evidencia los ilícitos de Duarte. Sí, pero comencé a investigarlo antes de que ganara la elección con apenas el 22 por ciento de los votos de la lista nominal, lo publiqué en El Financiero, hice las denuncias correspondientes en un foro de periodistas de los estados durante la Feria del Libro del Zócalo, participé con renombrados periodistas de investigación mexicanos en un programa especial transmitido de costa costa y de frontera a frontera en Estados Unidos por Radio Pacífica.
 
Si en Chihuahua no salió nada --salvo dos cartas en El Heraldo-- fue porque me sometieron al ostracismo, quitándome el trabajo. Hubo quien me transmitió el mensaje: "Regrésese a México. Usted ya no es de aquí, es chilango." No me arrepiento. Hicimos lo correcto. Y ahí están los hechos: no nos equivocamos periodísticamente con Duarte Jáquez.

Liga Comunista 23 de Septiembre

Editorial Brigada Roja