Periódico Madera

Madera, periódico clandestino

Uno de los últimos integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre sujeto a proceso, reconstruye para Excélsior su historia

 Andrés Becerril

 

Convicción. Jaime Laguna se integró a la Liga Comunista 23 de Septiembre porque no le parecía absurdo arriesgar su vida solamente por un aumento salarial.

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de septiembre.- Veintidós meses después del asesinato de Hugo Margáin Charles, ocurrido el 29 de agosto de 1978, Arturo Durazo, jefe de la policía del Distrito Federal, organizó, el 5 de junio de 1980, una presentación de los supuestos homicidas del hijo del embajador de México en Estados Unidos y exsecretario de Hacienda, Hugo B. Margáin.

La imagen de cuando Durazo hizo pública la responsabilidad de cuatro integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, Jaime Laguna Berber, Eladio Torres, Alfonsina Flores y Amanda Arciniega, por ese homicidio y una retahíla de delitos, es parte de la historia de la guerra sucia en México.

El registro de las caras asustadas de aquellos muchachos despeinados por las zarandeadas que recibieron está en las hemerotecas. El recuerdo de todo, en la memoria de uno de los protagonistas.

Jaime Laguna, uno de los últimos militantes de la Liga que fue procesado penalmente, recuerda para Excélsior, 35 años después de aquella escena, cómo Durazo balbuceaba frases como “hienas sedientas de sangre”, para aludir a los cuatro jóvenes.

También rememora cómo, a pesar de que le dolía todo el cuerpo por las golpizas recibidas durante 24 días, desde su desaparición forzada el 12 de mayo de 1980, tuvo que taparse la boca, porque estaba a punto de reírse del temido jefe policiaco.

Laguna logró entrar en la Liga tres años antes de aquella presentación en Tlaxcoaque, sede de la policía capitalina.

En 1977, el aumento de la colegiatura en el Colegio de Bachilleres provocó la inconformidad de los alumnos. Entre los estudiantes que empezaron a pelear para evitar el aumento de cuotas estaba Laguna.

La violencia desatada en la escuela llegó a tal grado que hasta balazos hubo. Fue entonces cuando éste se planteó si se iba a dejar matar para que hubiera más bancas y pizarrones en la escuela.

Ya para entonces Jaime Laguna había empezado a estudiar marxismo. Al Colegio de Bachilleres llegaron muchos de los estudiantes de la vocacional que habían vivido la represión de 1968. Se habían colocado como profesores, laboratoristas y empleados.

Aunque la dinámica de aquellos sesentayocheros estaba bien estructurada, a Laguna no le gustó la idea de terminar formando un sindicato y le parecía absurdo que su lucha o su vida, si es que la iba a perder, fuera por un aumento salarial.

En esas estaba cuando, el 14 de abril de 1977, supo que 200 policías con todo y helicópteros se habían enfrentado a un grupo de integrantes de la Liga en la colonia Avante, en la Ciudad de México. Se trataba, según las notas periodísticas de la época, de una casa de seguridad de la organización, donde murió Margarita Andrade Andrea, esposa de uno de los jefes del grupo, y nueve más fueron detenidos.

Para Laguna era increíble que esas personas se enfrentaran a la policía. Pensó en lo que podía tener aquella organización como para entregar la vida.

Así fue como Laguna empezó a buscar propaganda sobre la Liga, que circulaba con alguna dificultad, pero que encontró en la Preparatoria Popular de Tacuba, donde llegó después de haber sido expulsado del Bachilleres.

El operativo contra la 23 de Septiembre en la colonia Avante y la lucha contra el aumento de cuotas escolares fueros decisivos para que Jaime Laguna, junto con otros siete muchachos de la Prepa Popular, formaran por su cuenta una brigada y, antes de finalizar 1977, fueran admitidos en la Liga.

En busca de adeptos

La primera tarea que Laguna tuvo al incorporarse a la Liga fue estudiar. Todo lo contrario a lo que se creía, que en cuanto un nuevo integrante llegaba le daban una pistola y lo mandaban a asaltar un banco. Ese tipo de operativos era para quienes tenían más experiencia, no todos participaban en las llamadas “expropiaciones”.

Laguna, conocido en la Liga como Ricardo, leía y leía el periódico Madera, “órgano central de la Liga Comunista 23 de Septiembre”  y otros textos de corte marxista-leninista.

Después de haberse convencido de que su futuro estaba en las filas de la Liga, Laguna fue enviado a trabajar a una fábrica en Naucalpan, Estado de México.

En su labor para convencer a trabajadores de sumarse a una lucha comunista, estuvo en dos fábricas, donde conoció la vida y los esfuerzos de los obreros y se dio cuenta de que ya se habían organizado clandestinamente.

Al mismo tiempo, Jaime Laguna se había encargado de un trabajo de adoctrinamiento en la Prepa Popular, de donde fue desaparecido el 12 de mayo de 1980.

La desaparición de Laguna se fraguó a finales de abril de ese año. El 23 de abril, Eladio Torres Manuel, responsable militar de la Brigada Revolucionaria Wenceslao Ochoa Martínez, fue detenido por policías de la Brigada Blanca repartiendo el número 48 del periódico Madera en Naucalpan.

La noche de ese mismo día, Amanda Arciniega Brenda fue detenida en San Lorenzo Tezonco, Iztapalapa. Rosalinda Hernández Tere, dirigente nacional y responsable del Comité Militar Nacional, murió acribillada ahí, junto con Gonzalo Liljehult, jefe nacional de Comités de Prensa.

El 11 de mayo fue apresada Alfonsina Flores, en las inmediaciones del Politécnico y al día siguiente Laguna Berber, que había sido identificado luego de los últimos arrestos.

Atrapado en la preparatoria

Meses atrás, la madre de Jaime ya sabía que su hijo era militante de la Liga, pues había visto propaganda del grupo en su casa.

La detención de un compañero fue lo que obligó a Laguna a explicarle a su mama en qué estaba metido. Los jefes deRicardo le ordenaron que dejara de trabajar en la fábrica, ya que su colega detenido podía delatarlo; él conocía su nombre legal y el lugar donde trabajaba.

Cuando fue aprehendido, Laguna ya estaba casado y su esposa fue a buscarlo a la Prepa Popular, en cuyas paredes pudo ver pintas donde los estudiantes pedían la libertad deOlaf Lagunas, como lo conocían ahí. Así comenzó una campaña para demandar su presentación con vida.

El primer lugar al que fue llevado Ricardo en cuanto lo capturaron elementos de la Dirección Federal de Seguridad fue a la sede de esa dependencia, en la Plaza de la República.

Estuvo en un lugar al que los agentes policiacos llamaban ladiscoteca, un cuarto iluminado con luz negra, donde los detenidos eran torturados e interrogados.

Tras unos días, Laguna fue llevado a los separos de la División de Investigación para la Prevención de la Delincuencia (DIPD), en Tlaxcoaque. Después estuvo en una cárcel clandestina y regresó al laberinto de los separos de la DIPD.

Para Ricardo, la tortura comenzó en el momento de su secuestro, por los incontables golpes que recibió y la tortura sicológica de estar solo, sin poder hablar con nadie que no fueran los policías que lo masacraban por todo y por nada.

Fuga frustrada

Las primeras acusaciones que le hicieron a Laguna fue que se había robado seis autos, pese a que no sabía manejar.

Tras la presión ejercida por el Comité Pro-Defensa de Presos Perseguidos, Exiliados y Desaparecidos Políticos, de Rosario Ibarra, y por los estudiantes de la Prepa Popular, los cuatro integrantes de la Liga detenidos en abril y mayo fueron presentados vivos, como responsables del asesinato de Hugo Margáin Charles, hecho que no cometieron, aunque sí fue una operación de la Liga.

Inculpado por el asesinato, Laguna fue a parar a la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla y, luego, al recién inaugurado Reclusorio Sur.

En el penal, Jaime y Eladio eran monitoreados todo el día a través de un circuito cerrado de televisión. Vivían aterrorizados. En dos ocasiones, Laguna y otros reclusos intentaron fugarse del penal, pero fueron descubiertos.

En las dos ocasiones, Laguna fue sometido a tremendas golpizas; estuvo en el apando durante una semana, sin ropa, muriéndose de frío y por los piquetes de moscos, que no lo dejaban dormir. En ese momento pensó en suicidarse.

Al custodio que le llevaba de comer le hizo una seña, golpeó con dos dedos una de sus muñecas, pidiéndole una navaja para cortarse las venas; el custodio le dijo que no, pero Laguna insistió. Más tarde, Laguna recibió un rastrillo con una navaja que partió y escondió en el cabello ensortijado, dispuesto a matarse si volvía a ser golpeado.

Pensó que lo desaparecerían

A Laguna y sus compañeros los sacaron de la celda de castigo y los llevaron a vigilancia. Ahí fue donde vio entrar a unos hombres altos, de cuerpo atlético y ropa de comando, encabezados por un hombre de cabello plateado, vestido con un traje blanco con rayas azules.

“¿Cómo te llaman hijo?”, le preguntó el hombre de traje impecable a Laguna. Le dio su nombre. “¿Cómo te decían en la Liga?”, le volvió a preguntar. Le ordenó que se diera la vuelta y que pusiera las manos atrás; le esposaron los dedos pulgares, le taparon la cabeza y lo sacaron del Reclusorio Sur.

Después de un rato, lo primero que Laguna oyó fue un toque militar. Le quitaron la capucha y le anunciaron que estaba en Santa Martha. Él pensaba que lo habían llevado al Campo Militar, que lo desaparecerían.

En el penal, Laguna recibió otra golpiza que lo llevó a estar seis meses en la enfermería y otro medio año en una celda conocida como la lobera, un área donde no entra nunca la luz. Los últimos dos años de su reclusión, Laguna Berber estuvo en un dormitorio de castigo, aislado, sin poder leer ni hablar con alguien. Quebrado en su ánimo, con ganas de ponerse el calcetín, como dicen en las cárceles a las personas que se ahorcan.

Laguna salió de la cárcel el 24 de diciembre de 1985. Él y Alfonsina Flores estuvieron cinco años y siete meses en la cárcel. Amanda Arciniega y Eladio Torres, después de más de siete años en prisión, fueron sentenciados a 37 y 34 años, pero salieron en octubre de 1989, luego de una huelga de hambre. Ellos fueron los últimos cuatro presos políticos de la Liga Comunista 23 de Septiembre.

 

publicado originalmente en Excelsior visible en el link

http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/09/23/1047272

 

 

 

 

Liga Comunista 23 de Septiembre

Editorial Brigada Roja