Periódico Madera

Madera, periódico clandestino

 

Jesús Zamora García, investigador de grupos armados en México, sostiene que el repliegue carcelario a que fueron sometidos los militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre por parte de las fuerzas policiacas del gobierno, junto con integrantes de otras organizaciones armadas, se convirtió en el elemento que impulsó la lucha por los derechos humanos en el país.

“El encarcelamiento de la mayoría de miembros de los grupos armados de los setenta y mediados de los ochenta, permitió la germinación de otro gran movimiento, mismo que prevalece hasta nuestros días: la lucha por los derechos humanos”, señaló.

Originario de Guadalajara, cuna de la fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre, Zamora, doctor en ciencias sociales por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) dijo en entrevista que si se pudiera hablar de conclusiones posibles a partir de la experiencia mexicana de la guerra sucia —que se originó a partir de la persecución a la Liga Comunista 23 de Septiembre—, sin duda sería “la mutación de las estrategias de violencia en estrategias de defensa de los derechos civiles en México”.

La Liga Comunista 23 de Septiembre se fundó en Guadalajara, el 15 de marzo de 1973. Su nombre es un homenaje al ataque al Cuartel Madera, en Chihuahua, ocurrido hoy hace 50 años. Sin embargo, la fecha de la fundación de la Liga, dijo Zamora, se mantuvo sepultada durante décadas, tal si fuera una historia cerrada.

El investigador apuntó que es importante destacar que la pretensión de fijar una fecha a la fundación de la Liga deriva de un consenso social, en que se incluye a exmilitantes de la organización, periodistas, cronistas e investigadores que durante años han dialogado y se han interesado sobre el tema de la guerra sucia en México.

“Durante marzo de 1973, Guadalajara se convirtió en la sede de una gran asamblea clandestina en donde se debatió de manera amplia la conformación de una organización guerrillera con la cual se pudieran enfrentar y frenar las acciones represivas de un Estado autoritario.

La asistencia de varios grupos insurgentes a la reunión nos habla de un momento en que aquellos que militaban en esas organizaciones asumieron que había llegado la hora de una gran rebelión nacional”, sostuvo Zamora García.

De acuerdo con las versiones que el investigador ha recogido de exmiembros de la Liga en Guadalajara, la reunión de marzo de 1973 entre militantes de grupos armados que llegaron de todas partes de la República fue el signo más claro de cómo, al menos durante ese año, las fisuras del sistema de vigilancia política del priismo se extendían por todo México.

Recordó que en la reunión estuvieron miembros de diversos grupos, como Procesos de Nuevo León, Movimiento Estudiantil Profesional; Movimiento de Acción Revolucionaria y algunos integrantes del Frente Estudiantil Revolucionario (FER).

“Así como es posible destacar aquel concentrado de la vanguardia revolucionaria en el país, también fueron notorias importantes ausencias al momento fundacional de la Liga Comunista 23 de Septiembre, entre ellas la Unión del Pueblo (UP) y las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP). Al momento mismo de la creación de la Liga, ambos grupos ya actuaban de manera independiente con acciones de alto impacto mediático.

“Podemos decir que la falta de cohesión a la hora de articular un gran movimiento guerrillero, aunado a la pronta reacción del Estado mexicano ante la emergencia insurgente, fue lo que de manera gradual impidió el avance de la rebelión”, sostuvo.

Como prueba de lo que afirmó se refirió a que cinco meses después de la fundación de la Liga, el 29 de agosto de ese año de 1973, los integrantes del FER comisionados para los trabajos políticos y militares paralelos con la Liga, Fernando Salinas, El Richard, y Efraín González, El Borre, fueron detectados y muertos por el Ejército y la policía de Jalisco.

El 25 de abril de 1974 se produjo un enfrentamiento entre el líder máximo de la Liga, Ignacio Arturo Salas Obregón, Oseas,y la policía, esto en Tlalnepantla, Estado de México. En el encuentro, el líder fue herido y fue detenido en el Campo Militar No. 1, luego de lo cual y hasta el día de hoy, permanece desaparecido.

“A lo largo de la siguiente década, luego de la muerte de Salas Obregón, la historia de la Liga aparentemente se reducirá —exceptuando algunos grandes eventos como el Asalto al Cielo, en Culiacán, Sinaloa, en enero de 1974—,  a una serie interminable de ejecuciones, detenciones o desaparición de sus militantes hasta su extinción a mediados de los ochenta.

“Remarco que esto es aparente, porque a pesar de que para esa etapa de la lucha encontraremos a una organización fragmentada enfrentando a un Estado con dispositivos de violencia más sofisticados y depurados, también es evidente que en la dimensión de la clandestinidad —incluida la clandestinidad carcelaria— se fraguaron muchas de las reflexiones que darían pauta a la conversión de la guerrilla de un movimiento armado, a un movimiento eminentemente político, y fueron las Leyes de Amnistía de 1978 el elemento que proyectó a la guerrilla mexicana a otro tipo de escenario: el del origen en México de la lucha los Derechos Humanos”.

 

Liga Comunista 23 de Septiembre

Editorial Brigada Roja