Periódico Madera

Madera, periódico clandestino

Combatientes de Al Shabaab

Los asesinatos cometidos por el autoproclamado Estado Islámico (EI) y grupos afines son asociados por muchos con fanatismo y locura, o con el Corán.

Pero el vínculo entre violencia e islam es mucho más complejo. Y, para entenderlo, hay que tomar en cuenta una serie de circunstancias históricas, debates teológicos y las relaciones entre el mundo árabe y el sistema colonial, especialmente desde el siglo XIX hasta hoy.

Además, como ocurre con otros textos sagrados, en el caso del Corán lo que cuenta es la interpretación, así como el uso de la religión y la historia como justificación.

En el mundo hay aproximadamente 1.600 millones de musulmanes.

Y una confusión extendida es que ser musulmán y parte de la cultura del islam es lo mismo que ser islamista religioso practicante, fundamentalista e, inclusive, tener un programa político yihadista violento.

Pero no todos los musulmanes apoyan los movimientos políticos islamistas, y menos aún los violentos.

Aunque como explicó el fallecido profesor y experto en Relaciones Internacionales irlandés Fred Halliday: "Como con otros mitos políticos, el hecho mismo de que estas ideas sean propagadas, les dota de una cierta realidad, tanto para los que se intenta movilizar como también contra los que están dirigidas".

Las rupturas internas

Desde la fundación del islam por parte de Mahoma en el siglo VI hubo enfrentamientos violentos por su liderazgo.

El Estado Islámico, que proclamó a su jefe Abu Bakr al Baghdadi como califa -ahora lo llamarán Califa Ibrahim- y "gobernante de los musulmanes allá donde estén", asegura que su dominio se extenderá desde Alepo en el norte de Siria hasta la provincia de Diyala en el este de Irak.Bandera de EI

A partir de su muerte y luego de sucederse cuatro califas entre 632 a 661, se produjo la ruptura interna del islam entre sunitas y chiitas, que desarrollaron diferentes identidades y prácticas religiosas.

Esa ruptura, que se mantiene hasta hoy, está representada especialmente por Irán (chiita) y Arabia Saudita (sunita).

Y el autodenominado Estado Islámico (o Daesh) se autoreivindica como vanguardia del renacimiento sunita y el resurgimiento del viejo califato.

Entre los siglos VII y IX, el califato se extendía desde India hasta lo que ahora es España.

A partir del siglo XIII, fue perdiendo autoridad central y fragmentándose hasta que surgió el Imperio Otomano en el siglo XV.

Su colapso entre 1917 y 1918, en parte producto de la guerra declarada contra Rusia, Francia y Gran Bretaña en 1914, generó un intenso debate en las filas del islam.

Liga Comunista 23 de Septiembre

Editorial Brigada Roja