Óscar Enrique Ornelas
Lo que dice un político no es noticia. Se trata de un principio y una destreza del periodista universal según la atinada proposición de David Randall en su libro clásico publicado en español en 1999 por Siglo XXI. Desconocer este aserto y carecer de cultura pone fuera de combate a cualquiera que pretenda ser periodista sin serlo realmente.
 
Ello dista de significar que los dichos de un político carezcan de importancia. Al contrario, son objeto de análisis, particularmente si lo atrapamos mintiendo o regocijándose en la charlatanería. Los hechos privan sobre la declaracionitis.
 
El asunto viene a cuento porque la empleada de Banorte --futura secretaria de Gobernación si el señor alias Peje gana la elección presidencial mexicana--, doctora Olga Sánchez Cordero, acaba de regañar a Yeidckol Polevnsky Gurwitz, secretaria general de Morena (ex funcionaria empresarial y capitalista de medio pelo), por invocar al Diablo en caso de que su candidato no obtenga la titularidad del poder ejecutivo del país.
 
Doña Olga recomendó "tino, tacto y tono" a la nieta de Maximino Ávila Camacho porque ésta incurrió en excesos verbales al estilo del fallecido telepredicador y lotero de carros chinos venezolano, comandante eterno Hugo Rafael Chávez Frías.
 
Calma, calma, y nos amanecemos, dijo en sustancia la empleada de los Hank y ex ministra de la corrupta Suprema Corte.
 
En palabras del compositor Francisco Gabilondo Soler:
 
"¡Cuando cruja, no arrempuje!
Con sus tiznes me ha estropeado ya de fijo
la elegancia que yo truje."
 
Lo interesante es que Sánchez Cordero pronosticó también que el señor conocido como AMLO puede triunfar en la elección capitalista mexicana con 27 millones de votos. Ello coincide con lo que algunos hemos dicho: López Obrador obtendrá un tercio de los sufragios. Faltará ver el nivel de abstención. Debe añadirse que, ya en el gobierno, se empantanará --como le ocurrió al cocacolero Fox-- mientras las distintas bandas del lumpen organizado que integran su coalición proceden al asalto del presupuesto y negocios aledaños. Es su sino conforme a su origen y trayectoria política, personal, ideológica y de clase.
 
La gran vergüenza de México es que a medio siglo del año axial de 1968, fecha que marcó el comienzo de la crisis del régimen bonapartista --anticipada una década antes por el derrotado y heroico movimiento ferrocarrilero, que continuaron otros sin cesar--, se reconstituya el PRI teniendo al frente a un tendero provinciano cuya primera actividad política comenzó con Luis Echeverría Álvarez. Otros de su generación, aunque muy jovencitos, ya estábamos en la oposición de izquierda revolucionaria al PRI desde 1968.
 
Por eso, como solemos decir un viejo camarada desde la secundaria y este cronista: si no le tuvimos miedo a Díaz Ordaz, a Echeverría y a Óscar Flores Sánchez ¡mucho menos a estos!
 
N.B. 202 mil 690 millones de pesos --sin intereses-- le debe el gobierno de México a la familia Hank González, equivalente al 37 por ciento de la deuda adquirida por las dependencias que integran el gobierno federal. A la vez, los capitalistas Hank controlan el 45 por ciento de la deuda de estados y municipios mediante dos instituciones: Grupo Financiero Interacciones, propiedad de Carlos Hank Rhon, y Grupo Financiero Banorte, presidido por el hijo, Carlos Hank González
 
La verdad siempre es revolucionaria
 
Desde el semidesierto chihuahuense