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A seis días de las elecciones para miles de cargos de elección popular, los pronósticos en general son coincidentes en varios aspectos: López ganará la presidencia, los candidatos de Morena se quedarán con cinco o seis gobiernos estatales (incluida la CDMX), las fracciones parlamentarias de Morena y aliados (PT, PES) pueden rebasar el 50%. El PRI se verá derrotado en todos los estados y sus fracciones parlamentarias disminuidas como nunca antes en la historia (más que en el 2000). El PRD llegará también a su peor momento en cuanto a número de diputados, senadores y gobernaturas. El PAN quedará como segunda fuerza, aunque con una distancia muy marcada con Morena.

No tendremos grandes sorpresas. Ni siquiera en la integración del nuevo gabinete presidencial ya anunciado casi por completo por López. Será de los más variado en cuanto a perfiles políticos, pero resaltarán algunos ex priistas como Moctezuma en la SEP (también ex Presidente de Fundación TV Azteca). En el senado brillarán otros ex pri como Monreal, Marcelo Ebrard, Napito.

La transición será tersa. Peña y López se reunirán pronto y con buen ambiente se coordinarán para la entrega/recepción del poder ejecutivo. Romo (el empresario de Monterrey) será un excelente y “civilizado” enlace.

Un día después y meses después de la toma de poder de López, la economía no tendrá sobresaltos. El peso seguirá perdiendo frente al dólar, como lo viene haciendo desde hace más de 5 años, la bolsa de valores no tendrá pérdidas, los capitales no se fugarán, los salarios continuarán castigados, el empleo no cambiará sus tendencias de los últimos 10 años (poco más de plazas, pero bien precarias). El crecimiento del PIB no llegará al 3% en el 2018. La inflación será más arriba de lo esperado.

Lo mismo, pero con nuevas caras al frente del nuevo gobierno. Será lo mismo todo el sexenio 2018 – 2024 pero con discursos diferentes. Veremos una que otra política

social “novedosa” (por ejemplo, becas a jóvenes). Todo lo demás igual, incluidos actos de corrupción y discrecionalidad en el gasto público (asignación directa de grandes obras millonarias sin licitaciones en los estados gobernados por Morena y a nivel nacional). En la economía igual: en todo el sexenio leve crecimiento del PIB (no más del 4%), desempleo, economía informal galopante, salarios sin recuperar poder adquisitivo, dependencia alimenticia del exterior, campo marginado, continuidad en las concesiones a mineras contaminantes canadienses (no por nada será malagradecido Napito y cia).

Las reformas estructurales aprobadas por PRI, PAN y PRD se revisarán; eso llevará mínimo dos años ya después se harán algunos cambios, refrendar o no contratos con las empresas y PEMEX, por ejemplo. Chance en educación se quiten evaluaciones punitivas, pero nunca se construirá un modelo educativo distinto, que se centre en el fomento del pensamiento crítico y que evite una absurda acumulación de conocimientos memorizados y poco útiles en la vida. Un modelo educativo autogestivo basado en las capacidades y realidades de los educandos, de los docentes, de las familias y el entorno social, no lo veremos con el “gobierno de la esperanza”. Los monopolios en general no serán tocados, mucho menos los televisivos. Seguirán idiotizando a la mayoría de la población, especialmente la de menos recursos, para quienes la TV es la única fuente de entretenimiento y de información.

Disminuirá muy poco, leve, casi nada, la violencia y la inseguridad. El narcotráfico y todas sus secuelas económicas y sociales, se mantendrán. Para los “nuevos” gobernantes no pasa la idea de legalizar el uso lúdico de las drogas, ni tocarán las estructuras financieras de los narcos (continuará el lavado de dinero). Esa disque izquierda ya ha gobernado la ciudad de México durante más de 20 años (Peje, Marcelo, Mancera), delegaciones (Monreal, Rigoberto amigo y socio “del ojos” en Tlahuac; o eran del PRI o eran del PRD) y los resultados los sufrimos la mayoría de la población todos los días. Los asaltos con violencia seguirán siendo “normales” en la CDMX, y también los descuatizados y las narco mantas y los narco bloqueos. En los últimos 15 años la ciudad de México está peor en materia de seguridad (y en

muchas otras también como la movilidad, la contaminación, la falta de agua, la falta de empleos, la deserción escolar, los NINIs, etcétera) gracias a muchos políticos de Morena (antes PRI o PRD).

Sus golpes de pecho en contra de la corrupción quedarán en simulaciones e impunidad. No tocarán a peses gordos del peñismo (el gobierno más corrupto de las últimas décadas, lo cual es mucho decir), ni a los amigos de López (Ebrard, Línea 12 del metro; Monreal, obras en la delegación Cuauhtémoc; Rigoberto y sus negocios con “el ojos” en Tlahuac). Tendremos una nueva ola de “honestidad valiente”, recuerden a Bejarano siendo secretario particular de López en la ciudad de México y su secretario de finanzas apostando mucho dinero en las Vegas.

En materia de salud las políticas de López y cia han sido igual o peores que las impulsadas por los gobiernos federales. En la ciudad de México durante su gobierno impulsó el “programa de gratuidad” para competir con el Seguro Popular, pero resultó que todo era gratis pero poco había de insumos, medicamentos y recursos humanos en el DF. Más de 10 años después el panorama es igual. Ciertamente se han creado algunos centros de salud y hospitales en la ciudad, pero carecen de lo mismo y cuando tienen personal este es contratado en condiciones precarias, sin seguridad laboral, por honorarios y sin prestaciones. No hay diferencias con gobiernos panistas (Guanajuato) o priistas (Edo Mex).

Y ni que decir de la “procuración de justicia”. Da pavor ir al Ministerio Público, por eso de que el 96% de los delitos quedan impunes. A pesar de la demagogia de los gobiernos del PRD en el DF la corrupción en el poder judicial está a todo lo que da. En los MP y todo tipo de tribunales podemos decir que la corrupción tiene una de sus máximas expresiones. ¿Qué políticas y acciones concretas al respecto propone López? Ninguna. Bueno sí, que él no será corrupto y basta. Solucionado todo el problema. Así o por decreto.

Otro de los aspectos más graves de la población mexicana es la pobreza en aumento. Desde el DF y sus zonas miserables hasta la sierra Tarahumara o la de Guerrero. Somos uno de los países más desiguales del planeta. Tenemos pocos millonarios entre los más ricos del mundo y contamos con comunidades cuya

miseria es comparable a la de comunidades marginadas de África. Ante esta lacerante realidad tampoco hay propuestas sólidas y concretas de López ni de su conspicuo empresario Romo (muy preocupado por acercase a banqueros y a la cúpula empresarial) y que los jodidos esperen migajas, si acaso.

Los problemas sociales mencionados en este texto requieren de políticas públicas y acciones radicales, que se enfoquen al fondo de las causas, que temen en cuenta las propuestas de los de abajo de la pirámide social. Nada de esto veremos con López y cia.

Finalmente estaremos gobernados por ex priistas que no pueden renunciar a su ADN. Usarán autos surus, guayaberas, viajaran en aviones comerciales, cambiarán el vino por agua de horchata, bajaran algunos sueldos (pero se recompensarán con el discrecional manejo del gasto público), se darán “baños de pueblo”. En el fondo son parte de la misma clase política (con distinta playera) que ha gobernado México desde hace décadas. No pueden cambiar. Quedará claro que no son de izquierda, nunca lo han sido (pregunten a su aliado PES), nunca lo serán.

Un “cambio” más, se alternarán el poder. Qué sociedad tan “democrática” es la mexicana. Nos dan chance de cambiar a quienes desgobiernan desde las cúpulas políticas. Ahora le “toca” a una supuesta izquierda, ya “probamos” con PRI, PAN ahora con Morena; mañana regresamos al PAN, luego el PRI y así hasta la eternidad. Pinche su democracia