Julio 22, 2018

Reportajes

Jamiles Lartey 

Sam Morris 

05/05/2018
La reciente inauguración en Montgomery (Alabama) de un memorial a las víctimas afroamericanas de linchamientos, así como del Legacy Museum, que refiere la experiencia negra, de la esclavitud al encarcelamiento masivo [www.museumandmemorial.eji.org], ha movido a los autores de este artículo a historiar someramente la que fue la variedad más extendida de violencia racial.- SP

¿Qué eran los linchamientos?

Los historiadores están ampliamente de acuerdo en que los linchamientos constituyeron un método de control social y racial destinado a aterrorizar a los negros norteamericanos hasta la sumisión, colocándolos en una situación de casta racial inferior. Se convirtió en una práctica ampliamente extendida en el Sur de los EE.UU. desde aproximadamente 1877, al final de la reconstrucción posterior a la Guerra Civil, hasta 1950. 

Un linchamiento típico entrañaba acusaciones penales, a menudo dudosas, contra un norteamericano negro, su detención y la reunión de un “populacho linchador” con la intención de subvertir el normal proceso judicial constitucional.   

Las víctimas eran sujetadas y sometidas a toda clase de tormento físico imaginable, y la tortura terminaba generalmente colgándole de un árbol y prendiéndole fuego. La mayoría de las veces las víctimas eran desmembradas y la gente del populacho se llevaba de recuerdo pedazos de carne y huesos. 

En muchísimos casos las multitudes se veían ayudadas  e inducidas por los cuerpos policiales (en realidad, a menudo se trataba de la misma gente). Los agentes dejaban sin vigilancia la celda de un recluso negro después de que empezaran a circular rumores de linchamiento para permitir que una muchedumbre lo matara antes de que pudiera procederse a un juicio o a su defensa legal. 

¿Qué podía desencadenar un linchamiento?

Destacadamente, entre las transgresiones (ocasionalmente ciertas, pero por lo general imaginarias) se podía encontrar cualquier afirmación de contacto sexual hombres negros y mujeres blancas. El motivo del varón hipersexual y lascivo, sobre todo frente a la inviolable castidad de las mujeres blancas, fue y sigue siendo una de los figuras más perdurables de la supremacía blanca.  

De acuerdo con la Equal Justice Initiative (EJI – Iniciativa de Justicia en Igualdad), casi el 25% de las víctimas de linchamientos fue acusado de agresión sexual. Casi el 30% fue acusado de asesinato. 

“El populacho quería que el linchamiento tuviera un significado que transcendiera el hecho concreto del castigo”, escribió el historiador Howard Smead en Blood Justice: The Lynching of Mack Charles Parker. La multitud “convertía el suceso en un rito simbólico en el que la víctima negra se convertía en representante de su raza y a la que, como tal, se disciplinaba por más de un delito… El suceso mortal constituía un aviso a la población negra para que no pusiera en tela de juicio la supremacía de la raza blanca”.

¿Cuántos linchamientos llegaron a producirse en Norteamérica?

Dada la naturaleza de los linchamientos – ejecuciones sumarias que tenían lugar fuera de los controles de documentación de los tribunales, no existía modo formal y centralizada de rastrear el fenómeno. La mayoría de los historiadores cree que esto ha dejado sin registrar de modo drástico la verdadera cifra de linchamientos. 

Durante décadas, el total más completo se encontraba en los archivos del Instituto Tuskegee, que tabuló 4.743 personas muertas a manos de turbas linchadoras en los EE.UU. entre 1881 y 1968. De acuerdo con las cifras del Tuskegee, 3.446 (casi tres cuartos) de las personas linchadas era norteamericanos negros. 

La EJI, que se atuvo a las cifras del Tuskegee para realizar su propio recuento, integraba otras fuentes, tales como archivos periodísticos y otros registros históricos, para llegar a un total de 4.084 linchamientos de terror racial en doce estados del Sur entre el final de la Reconstrucción, en 1877, y 1950, y otros 300 en otros estados. 

A diferencia de los datos del Tuskegee, las cifras del EJI tratan de excluir incidentes que consideraba actos de “violencia de las turbas” que se sucedieron tras un proceso penal legítimo y que “se cometieron contra no-minorías sin amenaza del terror”.

¿Dónde se producía la mayoría de los linchamientos? 

Como no ha de sorprender, la mayoría de los linchamientos se concentraba en los antiguos estados confederados, y especialmente en aquellos de gran población negra. 

De acuerdo con los datos del EJI, Misisipi, Florida, Arkansas y Luisiana tuvieron como estados las tasas más elevadas de linchamiento en los EE.UU. Misisipi, Georgia y Luisiana tenían el mayor número de linchamientos. .

¿Quién asistía a los linchamientos? 

Entre las realidades más inquietantes de los linchamientos está la medida en que los  norteamericanos blancos los acogieron no como una incómoda necesidad o como forma de mantener el orden, sino como gozoso momento de sana celebración. 

“Acudían familias enteras, madres y padres, que traían incluso a sus hijos más pequeños. Era el espectáculo del campo, un espectáculo muy popular”, se leía en 1930 en un editorial del Raleigh News and Observer. “Los hombres gastaban ruidosas bromas a la visto del cuerpo sangrante (…) Las muchachas reían nerviosamente mientras las moscas se alimentaban de la sangre que corría de la nariz del negro”.

A la macabra naturaleza de la escena se sumaba el que las víctimas de linchamientos eran por lo común desmembradas en pedazos como trofeo para quienes formaban las turbas. 

En su autobiografía, W.E.B. Du Bois [líder negro de los derechos civiles de principios del siglo XX] escribe acerca del linchamiento en 1899 de Sam Hose en Georgia. Cuenta que los nudillos de la víctima se exhibieron en una tienda del lugar de la calle Mitchell Street, en Atlanta, y que le regalaron un trozo del corazón y el hígado de este hombre al gobernador del estado.  

En el linchamiento en 1931 de Raymond Gunn en Maryville, Misuri, de una multitud estimada entre 2.000 y 4.000 personas, al menos una cuarta parte eran mujeres, y en ella se contaban cientos de niños. Una mujer “sujetaba a una niña pequeña para que pudiera disfrutar de mejores vistas del negro desnudo que se abrasaba en el tejado”, escribía Arthur Raper en The Tragedy of Lynching.

Después de que se apagara el fuego, cientos de personas revolvieron entre las cenizas buscando recuerdos. “Los restos carbonizados de la víctima se dividían en pedazos”, escribía Raper.

Los linchamientos no eran más que la forma más novedosa de terrorismo racial contra los negros norteamericanos cuando pasaron a primer plano en el siglo XIX. Los plantadores blancos habían recurrido a una violencia malévola y enormemente visible contra los esclavizados para intentar suprimir hasta los más vagos rumores de insurrección. 

En 1811, por ejemplo, después de una fallida insurrección en las afueras de Nueva Orleans, los blancos decoraron el camino hasta la plantación en la que fracasó la conspiración con las cabezas decapitadas de los negros, muchos de los cuales, según reconocieron después los plantadores, nada habían tenido que ver con la revuelta.    

Tampoco se trataba de un fenómeno específico del Sur. Un año después, las autoridades coloniales de la ciudad de Nueva York esposaron, quemaron y fracturaron en la rueda a dieciocho negros esclavizados acusados de conspirar para lograr su libertad. 

Las comunidades de negros libres se enfrentaban asimismo a la constante amenaza de disturbios y progromos raciales a manos de turbas blancas a lo largo del siglo XIX y en todo lo que duró la era de los linchamientos. 

Entre los más conocidos estuvo la matanza del barrio de Greenwood, en la ciudad de Tulsa, estado de Oklahoma, en 1921, después de que un hombre negro fuera falsamente acusado de violar a una mujer blanca en un ascensor. Al barrio de Greenwood se le denominaba a veces “el Wall Street negro” por su vitalidad económica antes de la matanza. De acuerdo con la Sociedad Histórica de Tulsa, se cree que de 100 a 300 negros fueron asesinados por una muchedumbre blanca en cuestión de pocas horas 

Sucesos semejantes, desde los disturbios en Nueva York a causa del reclutamiento  durante la Guerra Civil a otros en Nueva Orleans, Knoxville, Charleston, Chicago, y San Luis, fueron testigos del asesinato de cientos de negros.  

El inicio de la era de los linchamientos se fija por lo común en 1877, año del compromiso Tilden-Hayes, que la mayoría de los historiadores consideran el fin oficial de la Reconstrucción del Sur norteamericano. Con el fin de resolver una elección presidencial disputada y por un margen mínimo entre el republicano Rutherford B Hayes y el demócrata Samuel Tilden, los republicanos del norte se avinieron a retirar las tropas federales del último de los estados anteriormente renegados. 

La medida afectó sólo, técnicamente hablando, a Carolina del Sur y Luisiana, pero fue un gesto hacia el Sur de que el Norte ya no se atendría en la antigua Confederación a la promesa de plena ciudadanía para los esclavos liberados, y el Sur se lanzó sobre la oportunidad de incumplir el compromiso. El final de la Reconstrucción se acompañó de una extendida campaña de terror y opresión raciales contra los norteamericanos negros recientemente liberados, de la cual los linchamientos constituían una piedra angular.

¿Se castigó alguna vez a alguien por llevar a cabo un linchamiento?  

La enorme mayoría de los participantes en los linchamientos nunca fueron castigados, tanto por la tácita aprobación de los cuerpos policiales como por el hecho de que docenas, si no centenares de personas, habían tenido parte en las muertes. Con todo, el castigo no era algo insólito, aunque la mayoría de las veces, si se juzgaba o condenaba a linchadores blancos, era por incendios provocados, por disturbios o por alguna otra falta mucho más leve. 

De acuerdo con la EJI, de todos los linchamientos cometidos después de 1900, sólo el 1%  tuvo como consecuencia que se condenase a un linchador por alguna clase  de delito penal. 

¿Cuándo y cómo terminaron los linchamientos?

Los linchamientos se fueron espaciando a mediados de los años 20 con la aparición del movimiento de derechos civiles. 

Los esfuerzos desarrollados contra el linchamiento, sobre todo por parte de organizaciones de mujeres, produjeron un efecto mensurable, contribuyendo a generar un abrumador apoyo blanco al proyecto de ley contra los linchamientos de 1937 (aunque dicha legislación nunca consiguió rebasar a los filibusteros de los poderosos de Dixie [nombre popular del Sur norteamericano] en el Senado).

También desempeñó un papel de primera importancia la gran migración de gente negra del Sur a las zonas urbanas del Norte y el Oeste. El éxodo de cerca de seis millones de norteamericanos negros entre 1910 y 1970 se vio impulsado por el terror racial y una menguante economía agrícola, así como por el tirón de la abundancia de oportunidades de empleo en el sector industrial. 

El año 1952 fue el primero en el que no se registraron linchamientos desde que se había empezado a llevar memoria de ellos. Cuando sucedió otro tanto en 1953, Tuskegee suspendió su recogida de datos, sugiriendo que en su forma tradicionalmente definida, los linchamientos habían dejado de ser de utilidad como “barómetro para medir el estatus de las relaciones raciales en los Estados Unidos”.

Pero al poner en primer plano las nuevas e intensas oleadas que recibirían al naciente movimiento de los derechos civiles, Tuskegee continuaba afirmando en su informe final sobre linchamientos que el terror estaba cambiando de modelo gracias al “desarrollo de otros medios extralegales de control como bombas, incendios, amenazas e intimidación”.

En  The End of American Lynching, Ashraf HA Rusdy sostiene que: “La violencia destinada a actuar como forma de control social y terrorismo se había vuelto menos ritualista y menos colectiva. Individuos aislados y grupos reducidos podían arrojar bombas, llevar a cabo tiroteos desde automóviles y pegarle fuego a una casa”, como demostró el resurgimiento del KKK y grupos violentos similares de odio blanco. 

El final de los linchamientos no puede decirse que fuera algo puramente académico, sin embargo. Si bien la violencia que tomaba como objetivo a la gente negra no terminó con la era de los linchamientos, el elemento de espectáculo público y abierto, hasta la participación festiva, constituían un fenómeno social único que no volvería a resurgir del mismo modo a medida que la violencia racial evolucionaba. 

A pesar de los cambios, el espectro de la muerte ritual de los negros como asunto público – en el que la gente podría participar con confianza sin necesidad de anonimato y que podía contemplarse como una diversión – no concluyó con la era de los linchamientos. 

¿Quién se manifestaba en contra en aquellos tiempos? 

Hablando en general, y sobre todo al principio, la prensa blanca escribía de forma comprensiva acerca de los linchamientos y de su necesidad con el fin de preservar el orden en el Sur. El diario The Memphis Evening Scimitar publicaba lo siguiente en 1892: 

“Aparte de la violación de mujeres blancas a manos de los negros, que hace aflorar una bestial perversión del instinto, la causa principal de los problemas entre razas en el Sur estriba en la falta de modales del negro. En estado de esclavitud, su buena educación la aprendía por asociación con la gente blanca que se esforzaba en enseñarle. Desde que se produjo la emancipación y se rompió el lazo de mutuo interés entre amo y servidor, el negro ha derivado a un estado que no es ni de libertad ni de sumisión…

Por consiguiente…hay muchos negros que recurren a cualquier oportunidad para mostrarse ofensivos, sobre todo cuando piensan que puede hacerse impunemente…

Hemos tenido demasiados ejemplos aquí en Memphis como para dudar de ello, y nuestra experiencia no es excepcional. La gente blanca no soportará esta clase de cosas y…la respuesta será rápida y efectiva”.

Por otro lado, la prensa negra fue, se podría decir, la fuerza primordial a la hora de combatir el fenómeno.  

Ida B. Wells, periodista de Memphis, fue la activista más vociferante y entregada en contra de los linchamientos de la historia norteamericana, y dedicó una carrera de cuarenta años a escribir, investigar y hablar acerca de los horrores de esta práctica. De joven, viajó por el Sur durante meses, haciendo la crónica de los linchamientos y recogiendo datos empíricos. 

Wells se convirtió finalmente en propietaria de la publicación The Memphis Free Speech and Headlight, antes de que la expulsaran de la ciudad las turbas blancas y de instalarse en Nueva York y luego en Chicago.

Finalmente, muchas publicaciones blancas comenzaron a apartarse de las actitudes  generales de los blancos sobre los linchamientos. “Vergüenza en Misuri” fue el titular del primer editorial del Kansas City Starsobre el linchamiento de Raymond Gunn en Maryville en 1931.  

Decía, entre otras cosas: 

 “El linchamiento de Maryville fue todo lo horrible que puede ser algo así. Los linchamientos son en sí mismos un temible reproche a la civilización norteamericana. Los linchamientos con fuego son la venganza de un pasado salvaje… Esta nauseabunda salvajada es aún más deplorable porque podría haberse evitado fácilmente”.

 

Jamiles Lartey es reportero de la edición norteamericana del diario The Guardian.
Sam Morris es periodista del diario The Guardian.
Fuente: The Guardian, 26 de abril de 2018
 
Entrevista imaginaria

Entrevista imaginaria

Karl Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, entonces parte de la Prusia renana. El autor de El Capital, publicado en 1867, nos legó una obra diversa, compleja e inacabada que ha permitido a la izquierda y al movimiento obrero no solo pensar el capitalismo sino dar consistencia programática a sus luchas por un mundo más justo, sin opresión ni explotación. Para celebrar su 200 cumpleaños el periodista económico francés Romaric Godin le entrevista en profundidad.

 ¿Considera usted que los mecanismos esenciales del capitalismo, son los mismos después de dos siglos?

Karl Marx: La riqueza de las sociedades en las que reina el modo de producción capitalista aparece como una inmensa acumulación de mercancías. Una mercancía a primera vista parece algo trivial y de comprensión inmediata. Nuestro análisis mostró en cambio, que es una cosa muy compleja.

El capitalismo financiero actual está dominado, más que nunca, por el rendimiento, por el deseo de dinero. ¿Le sorprende?

El dinero en cuanto medio y poder universal (exterior, no derivado del hombre en cuanto hombre ni de la sociedad humana en cuanto sociedad) para hacer de la representación realidad y de la realidad una pura representación, transforma igualmente las reales fuerzas esenciales humanas y naturales en puras representaciones abstractas y por ello en imperfecciones, en dolorosas quimeras, así como, por otra parte, transforma las imperfecciones y quimeras reales, las fuerzas esenciales realmente impotentes, que sólo existen en la imaginación del individuo, en fuerzas esenciales reales y poder real. Según esta determinación, es el dinero la inversión universal de las individualidades, que transforma en su contrario, y a cuyas propiedades agrega propiedades contradictorias.

El dinero aparece, pues, como poder desintegrador para el individuo y los vínculos sociales que se dicen esenciales. Transforma la fidelidad en infidelidad, el amor en odio, el odio en amor, la virtud en vicio, el vicio en virtud, el siervo en señor, el señor en siervo, la estupidez en entendimiento, el entendimiento en estupidez.

Como el dinero, en cuanto concepto existente y activo del valor, confunde y cambia todas las cosas, es la confusión y el trueque universal de todo, es decir, el mundo invertido, la confusión y el cambio de todas las cualidades naturales y humanas. Aunque sea cobarde, es valiente quien puede comprar la valentía. Como el dinero no se cambia por una cualidad determinada, ni por una cosa o una fuerza esencial humana determinadas, sino por la totalidad del mundo objetivo natural y humano, desde el punto de vista de su poseedor puede cambiar cualquier propiedad por cualquier otra propiedad y cualquier otro objeto, incluso los contradictorios. Es la fraternización de las imposibilidades; obliga a besarse a aquello que se contradice.

Desde el colapso de los regímenes del bloque del Este, el marxismo ha sido juzgado, sin embargo, muy negativamente por el mundo intelectual. ¿Qué opina?

Todo lo que sé es que yo no soy marxista.

Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de ajustarse a la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de las premisas actualmente existentes.

Uno de los grandes debates del momento tiene que ver con el libre comercio. Muchos economistas creen que la globalización ha tenido en gran medida efectos positivos y los principales dirigentes europeos se oponen al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en este punto. Emmanuel Macron, el presidente francés, se lo ha recordado recientemente se lo ha recordado a su homólogo de Estados Unidos, a pesar de su cordial visita a Washington. ¿Está de acuerdo con esta afirmación?

No se deje engañar por la palabra abstracta ‘libertad’. ¿Libertad de quién? No es la libertad de cada individuo con relación a otro individuo. Es la libertad del capital para machacar al trabajador.

¿Cómo puede ser?

Toda esta argumentación se reduce a lo siguiente: El libre cambio aumenta las fuerzas productivas. Si la industria crece, si la riqueza, si la capacidad productiva, en una palabra, si el capital productivo aumenta la demanda de trabajo, aumenta igualmente el precio del trabajo y, por consiguiente, el salario. La mejor condición para el obrero es el crecimiento del capital. Hay que convenir en ello. Si el capital permanece estacionario, la industria no sólo permanecerá estacionaria, sino que declinará, y el obrero será en ese caso la primera víctima. El obrero sucumbirá antes que el capitalista. Y en el caso en que el capital vaya creciendo, en ese estado de cosas que hemos calificado como el mejor para el obrero, ¿cuál será su suerte? Sucumbirá igualmente. El crecimiento del capital productivo implica la acumulación y la conservación de capitales. La centralización de capitales conduce a una mayor división del trabajo y a un mayor empleo de las máquinas. Una mayor división del trabajo reduce a la nada la especialidad del trabajador y, colocando en lugar de esta especialidad un trabajo que todo el mundo puede hacer, aumenta la competencia entre los obreros.

¿Sería entonces usted favorable al proteccionismo que vuelve a estar de moda?

No crea que al criticar la libertad comercial tengamos el propósito de defender el sistema proteccionista. Se puede ser enemigo del régimen constitucional sin ser partidario del viejo régimen. Por lo demás, el sistema proteccionista no es sino un medio de establecer en un país la gran industria, es decir, de hacerle depender del mercado mundial; pero desde el momento en que depende del mercado mundial, depende ya más o menos del libre cambio. Además, el sistema proteccionista contribuye a desarrollar la libre concurrencia en el interior de un país.

Pero entonces, ¿qué opina sobre la actual globalización del comercio?

Al igual que la clase burguesa de un país fraterniza y se une contra los proletarios de su país, a pesar de la competencia y la rivalidad entre los miembros individuales de la burguesía, así, los burgueses de todos los países fraternizan y se unen contra los proletarios de todos los países, a pesar de sus conflictos mutuos y su competencia en el mercado mundial.

En Francia, un país que conoce bien y sobre el que ha escrito extensamente, el presidente de la República Emmanuel Macron tiene la intención de llevar a cabo una política de liberalización económica en el nombre del "sentido común". Más competencia, ¿es esa la razón?

Decir que algunas ramas de la producción no se han desarrollado aún hasta llegar a la competencia, y que otras no han alcanzado todavía el nivel de la producción burguesa, es pura palabrería que no prueba en lo más mínimo la inevitabilidad de la competencia.

Se trata más bien de presentar la producción como regida por leyes eternas de la naturaleza, independientes de la historia, ocasión esta que sirve para introducir subrepticiamente las relaciones burguesas como leyes naturales inmutables de la sociedad concebida en abstracto. Esta es la finalidad más o menos consciente de todo este procedimiento.

Con el proyecto de ley PACTE, el gobierno francés tiene la intención de promover la participación de los empleados en los beneficios de las empresas para aliviar las tensiones sociales. Esto nos lleva a la idea, ya defendida en la reforma del mercado laboral, de que el diálogo social es mejor a nivel de empresa y que es necesario despolitizar, de alguna manera, este diálogo. ¿Qué le parece esta visión?

La condición de la emancipación de la clase obrera es la abolición de todas las clases, del mismo modo que la condición de la emancipación del tercer estado, del orden burgués, fue la abolición de todos los estados y de todos los órdenes.

En el transcurso de su desarrollo, la clase obrera sustituirá la antigua sociedad civil por una asociación que excluya a las clases y su antagonismo; y no existirá ya un poder político propiamente dicho, pues el poder político es precisamente la expresión oficial del antagonismo de clase dentro de la sociedad civil.

Mientras tanto, el antagonismo entre el proletariado y la burguesía es la lucha de una clase contra otra clase, lucha que, llevada a su más alta expresión, implica una revolución total. Por cierto, ¿puede causar extrañeza que una sociedad basada en la oposición de las clases llegue, como ultimo desenlace, a la contradicción brutal, a un choque cuerpo a cuerpo?

No diga que el movimiento social excluye el movimiento político. No hay jamás movimiento político que, al mismo tiempo, no sea social. Sólo en un orden de cosas en el que ya no existan clases y antagonismo de clases, las evoluciones sociales dejaran de ser revoluciones políticas.

Sin embargo, el gobierno quiere que el "trabajo pague" y "poner a Francia a trabajar". ¿No son buenos objetivos?

El trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo.

Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a si mismo, sino a otro. Así como en la religión la actividad propia de la fantasía humana, de la mente y del corazón humanos, actúa sobre el individuo independientemente de él, es decir, como una actividad extraña, divina o diabólica, así también la actividad del trabajador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo.

Francia ha suprimido el impuesto sobre el patrimonio y reducido la tributación de los rendimientos de capital. El objetivo del gobierno es apoyar la producción. ¿Es usted de la misma opinión?

Se olvida que despilfarro y ahorro, lujo y abstinencia, riqueza y pobreza son iguales la voluntad del capitalista consiste en embolsarse lo más que pueda. Y lo que hay que hacer no es discurrir acerca de lo que quiere, sino investigar su poder, los límites de este poder y el carácter de estos límites.

Así, pues, a medida que crece el capital productivo, la competencia entre los obreros aumenta en una proporción mucho mayor. La remuneración del trabajo disminuye para todos, y el peso del trabajo aumenta para algunos.

Con la masa de objetos crece, pues, el reino de los seres ajenos a los que el hombre está sometido y cada nuevo producto es una nueva potencia del reciproco engaño y la reciproca explotación. El hombre, en cuanto hombre, se hace más pobre, necesita más del dinero para adueñarse del ser enemigo, y el poder de su dinero disminuye en relación inversa a la masa de la producción, es decir; su menesterosidad crece cuando el poder del dinero aumenta. La necesidad de dinero es así la verdadera necesidad producida por la Economía Política y la única necesidad que ella produce. La cantidad de dinero es cada vez más su única propiedad importante. Así como él reduce todo ser a su abstracción, así se reduce él en su propio movimiento a ser cuantitativo. La desmesura y el exceso es su verdadera medida.

¿Usted no cree entonces en ninguna "goteo" o en el efecto beneficioso de las "reformas"?

La tendencia general de la producción capitalista no es a elevar el salario normal promedio, sino a bajarlo.

Eso explicaría la evolución actual de aumento de la desigualdad ... ¿Deberían centrarse en este tema las políticas de la oposición?

Como dice mi camarada Engels, la concepción de la sociedad socialista como el reino de igualdad, es una idea unilateral francesa, apoyada en el viejo lema de «libertad, igualdad, fraternidad»; una concepción que tuvo su razón de ser como fase de desarrollo en su tiempo y en su lugar, pero que hoy debe ser superada, al igual que todo lo que hay de unilateral en las escuelas socialistas anteriores, ya que sólo origina confusiones, y porque además se han descubierto fórmulas más precisas para presentar el problema.

En vez de la vaga frase redundante: "la supresión de toda desigualdad social y política", lo que debiera decirse es que con la abolición de las diferencias de clase, desaparecen por si mismas las desigualdades sociales y políticas que de ellas emanan.

¿Cuál es su opinión sobre la socialdemocracia, ahora en profunda crisis en todas partes?

El carácter peculiar de la socialdemocracia consiste en exigir instituciones democrático-republicanas, no para abolir a la par los dos extremos, capital y trabajo asalariado, sino para atenuar su antítesis y convertirla en armonía. Por mucho que difieran las medidas propuestas para alcanzar este fin, por mucho que se adorne con concepciones más o menos revolucionarias,

el contenido es siempre el mismo. Este contenido es la transformación de la sociedad por vía democrática, pero una transformación dentro del marco de la pequeña burguesía. No vaya nadie a formarse la idea limitada de que la pequeña burguesía quiere imponer, por principio, un interés egoísta de clase. Ella cree, por el contrario, que las condiciones especiales de su emancipación son las condiciones generales fuera de las cuales no puede ser salvada la sociedad moderna y evitarse la lucha de clases.

¿Es necesario, por tanto, propiciar una “convergencia de las luchas” o esperar que los distintos descontentos sociales se encuentren?

La emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos. Todos los esfuerzos dirigidos a este gran fin han fracasado hasta ahora por falta de solidaridad entre los obreros de las diferentes ramas del trabajo en cada país y de una unión fraternal entre las clases obreras de los diversos países.

Los sindicatos actúan útilmente como centros de resistencia contra las usurpaciones del capital. Fracasan, en algunos casos, por usar poco inteligentemente su fuerza. Pero, en general, fracasan por limitarse a una guerra de guerrillas contra los efectos del sistema existente, en vez de esforzarse, al mismo tiempo, por cambiarlo, en vez de emplear sus fuerzas organizadas como palanca para la emancipación final de la clase obrera; es decir, para la abolición definitiva del sistema del trabajo asalariado.

El presidente Emmanuel Macron, en una entrevista reciente, ha afirmado ser "la emanación del gusto de los franceses por lo novelesco" y "el instrumento de algo que va más allá de si mismo". ¿Usted lo ve así?

En la vida corriente cualquier tendero sabe distinguir muy bien entre lo que alguien pretende ser y lo que de veras es. Pero nuestros historiadores no han alcanzado aún ese trivial conocimiento. En cada época creen a pies juntillas lo que esta dice de si misma y lo que se imagina ser.

¿Es decir?

Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación.

Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean; por ello mismo, las ideas dominantes de la época.

Si los que están en las cimas del Estado tocan el violín, ¿qué cosa más natural sino que los que están abajo bailen?

¿No le ha convencido el primer año de mandato del presidente francés?

Quisiera aparecer como el bienhechor patriarcal de todas las clases. Pero no puede dar nada a una sin quitárselo a la otra. Quisiera robar Francia entera para regalársela a Francia. Empujado por las exigencias contradictorias de su situación, obligado como un prestidigitador a sacar un conejo tras otro de su chistera para mantener fijos los ojos del público, pone toda la economía burguesa al revés, crea la anarquía en nombre del orden.

Su opinión sobre Francia hoy es por lo tanto crítica…

Si alguna vez un período histórico fue gris, es este: el genio colectivo oficial de Francia ultrajado por la estupidez ladina de un solo individuo; la voluntad colectiva de la nación, cuantas veces habla en el sufragio universal, busca su expresión adecuada en los enemigos empedernidos de los intereses de las masas, hasta que, por último, la encuentra en la voluntad obstinada de un filibustero.

Karl Marx

(1818-1883), filósofo, economista y dirigente de la Asociación Internacional de Trabajadores. Esta entrevista ficticia consiste en extractos de las obras de Karl Marx, a veces ligeramente redactados para facilitar la lectura. Las citas son de traducciones al castellano de La ideología alemana, La filosofía de la miseria, los Manuscritos de 1844, Discurso sobre el Partido Cartista, Alemania y Polonia, Discurso sobre el libre comercio, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Crítica de la economía política, Precio, salarios y ganancias, El Capital, las Glosas sobre el programa de Gotha y Erfurt, los Estatutos de la Internacional y la Correspondencia. La cita "Todo lo que sé es que yo no soy marxista" es de Engels, en carta a Bebel, recordando una conversación con Karl Marx. Romaric Godin, reconocido periodista económico, colaborador de Mediapart. Edición castellana de Enrique García para SP.

Fuente: Mediapart

 

 


La posibilidad de suministrar a la población una Renta Básica Universal o Incondicional se está haciendo un hueco cada vez más importante en el debate económico y político de muchas naciones. Sus beneficiosas consecuencias y discutida sostenibilidad centran el debate de una medida que tendría a los más humildes como principales beneficiados. Sin embargo, en muchos sitios ya supone una realidad. ¿Qué ha ocurrido allá donde se ha implantado? Repasamos los resultados de las principales experiencias alrededor del globo.
La renta básica es un sistema donde todos los ciudadanos/residentes de un país perciben regularmente una cantidad monetaria independientemente de su género, religión, condición sexual o cualquier otra variable. Se supone que esta cantidad responde al derecho que cada ciudadano tiene para cubrir sus necesidades vitales.

 


Los beneficios que aportaría este tipo de programa sería la disminución del trabajo ilegal ya que, al percibir esta renta mínima, un ciudadano podría esperar a tener un trabajo con mejores condiciones, y reforzar por tanto su posición negociadora. Además, mejoraría la situación de las personas con un nivel adquisitivo bajo, así como incentivaría el fomento del autoempleo dado que la persona autónoma tendría la seguridad de esta renta básica. Por último, la cantidad que el estado invierte en estos programas se recuperaría con el gravamen de los salarios.

Por el contrario, los detractores de la creación de un sistema de renta básica se escudan en la afirmación que fomentaría el desempleo ya que, con este tipo de paga, habría gente que no trabajaría y que preferiría subsistir únicamente de esta renta. También aducen que se produciría un “efecto llamada”, es decir, vendrían inmigrantes para poder beneficiarse de estas ayudas. De esta forma, el aumento de la población dificultaría financiar el sistema de renta básica. La forma de financiar este tipo de programas es otro de los puntos más controvertidos, principalmente entre seleccionar una tributación progresiva o indirecta.

En ningún país al completo se ha insertado un sistema de renta básica, pero si que se han creado programas pilotos en sectores de la población necesitados. A continuación, vamos a presentar algunos de ellos y los efectos que han conseguido en el grupo al que intentaban ayudar.

 

Finlandia
En 2015, Finlandia aprobó un programa de renta básica universal. El plan piloto consistió en seleccionar a 2.000 participantes de forma aleatorizada de aquellos desempleados o que percibían alguna ayuda al desempleo. Mensualmente, se les ha asignado una paga de 560€/mes libres de impuestos.

Este plan piloto se ha lanzado entre los años 2017 y 2018, así que solamente se tienen datos parciales de los efectos. De hecho, la OCDE ha admitido que el programa está teniendo efectos positivos. De momento, han aumentado los emprendedores. Habrá que esperar más tiempo para conocer los resultados concretos del programa.

Pero, el debate dentro de la OCDE ya está servido. Los detractores se empeñan en afirmar que es un sistema insostenible por el gasto que representa para los estados. También afirman que no es la panacea contra las desigualdades que encontramos dentro de cada país y que solamente beneficia a la clase media. Y para justificar este éxito finlandés, dicen que es causado por ser en un período de tiempo determinado.

El caso de Italia: Livorno
El alcalde de Livorno lanzo un proyectó en 2016 de 6 meses de duración que garantizaba a 100 de las familias más pobres de la ciudad una cuantía de 517€/mes. Pese a las críticas recibidas por no fomentar el empleo, el proyecto se ha extendido a más familias.

En este experimento, los beneficiarios debían cumplir una serie de requisitos, entre ellos ser residente del municipio los últimos 5 años, ser desempleado, estar registrado como demandante de empleo y que la renta familiar no excediese los 6.530€ brutos por año.

Incluir el requisito de la residencia es una buena manera de dificultar el “efecto llamada” ya que, durante 5 años, como es el caso, los nuevos residentes tendrían que subsistir sin esta ayuda.

Países Bajos
Otro país europeo que ha intentado lanzar un programa de renta básica es Holanda. El proyecto, no aprobado aun, creaba cuatro grupos que percibían diferentes cuantías según las condiciones que cumplía. Uno de los problemas con los que se ha encontrado este proyecto son las restricciones impuestas por el propio gobierno nacional que prohíbe la experimentación con beneficios incondicionales.

En julio del 2017, el ministro de asuntos sociales autorizó experimentos de renta básica en cinco municipios: Groningen, Wageningen, Tilburg, Deventer and Ten Boer. Para que este experimento se tuviese en consideración, fue necesario que se introdujese la garantía de reinserción laboral en un período de tiempo.

ECONOMÍA
Renta básica, ¿utopía o realidad? Las 8 principales experiencias piloto en el mundo

La parte negativa de estos experimentos es que no son completamente de renta básica, ya que al cabo de un tiempo de percibir el dinero no cumplen con los requisitos y son expulsados del mismo.

Pero no sólo en Europa se han realizado proyectos. A continuación, vamos a ver qué ha pasado en otros países de otros continentes:

Namibia
El proyecto de este país se lanzó en el 2008 y consistió en proveer de 100N$/mes a cada persona menor de 60 años en Otjivero-Omitara. Dado el movimiento migratorio que se produjo a la zona, Los resultados obtenidos se ven minorizados ya que la renta per cápita disminuyó. En cualquier caso, los beneficios obtenidos son dignos de ser mencionados ya que la tasa de pobreza de los hogares disminuyó. Entre los hogares que no se vieron afectados por la inmigración, la tasa bajó al 16%.

El caso de Livorno, donde se añadió como requisito residir en el municipio un mínimo de 5 años es una manera de disuadir a la población de ir al lugar donde se percibe la renta básica. Esto implicaría estar un tiempo sin recibirla y tener que subsistir por otros medios distintos a esta ayuda.

 

El programa en Uganda se centró en ayudar a los jóvenes, a los cuáles se les destinó una cuantía económica. El programa permitió que se incrementasen los negocios, y las ganancias de este grupo seleccionado.

Kenia
El programa lanzado en Kenia no lo hizo el gobierno del país sino una organización internacional benéfica de Estados Unidos. Han destinado 20 millones de dólares y ayudado a más de 50.000 familias. La particularidad de este fondo es que el dinero está en bitcoins y se financia con donaciones particulares. La percepción que reciben los beneficiarios es útil para paga tasas escolares, médicos, crear negocios. El estudio, además, divide en 4 grupos a los perceptores de la renta. Tres grupos reciben la ayuda: el primer grupo (40 aldeas), los residentes recibirán pagos en efectivo de alrededor de 23 USD por mes durante 12 años. El segundo (80 aldeas), los residentes recibirán pagos mensuales en efectivo por la misma cantidad, pero solo por dos años. El tercero (80 aldeas), los residentes recibirán un pago igual al ingreso básico de dos años. El último grupo no percibirá nada. Con este experimento, podrá determinarse si el uso de la renta es útil.

Los datos obtenidos hasta el momento son parciales y corresponden únicamente al primer grupo.

India
El caso de India se centra en 20 pueblos de Madhya Pradesh. Parece que los resultados que están obteniendo son positivos ya que pueden gastar más en comida, sanidad, escolarización de los niños, la cual ha mejorado un 68% y el inicio de nuevos negocios.

Canadá
En el caso de Canadá, se ha preparado un estudio piloto en 3 localidades de la provincia de Ontario. Este ensayo tiene una duración de tres años y garantiza un ingreso mínimo.

Se esperan un total de 4.000 participantes que se seleccionarán aleatoriamente entre el grupo de población con ingresos bajos que hayan vivido en una de las tres poblaciones un mínimo de un año. Una vez más, encontramos este criterio para evitar el “efecto llamada”.

La suma que recibirán dependerá de ciertos criterios: indidividuos solos, 11.340€ anuales; parejas, 16.038€ anuales. En el caso que tengan ingresos adicionales, el monto del beneficio se reducirá en un 50% de los ingresos ganados. Las personas con discapacidades recibirán una cantidad adicional de hasta 334€ por mes.

Los datos de este experimento no serán consultables hasta el 2020 y tampoco se han publicado datos parciales.

Estos son algunos de los proyectos que se han lanzado y que aparentemente han conseguido tener un relativo éxito. Se podría añadir alguno más como en Brasil o Escocia. También, se han realizado referéndums para consultar la creación de un programa de Renta Básica. Este fue el caso de Suiza, donde, a través de un referéndum, se rechazó crear este tipo de programa

En cualquier caso, los resultados todavía son parciales, pero éstos responden a las principales críticas que reciben estos programas. Una de ellas, el hecho que los ciudadanos trabajan menos al tener una ayuda, queda invalidada a través de los datos publicados hasta el momento donde aparecen aumentan los emprendedores. En aquellos países en vías en desarrollo, les ayuda a poder escolarizar a los hijos, a comer y a la sanidad. Otras de las críticas que es el efecto llamada, se vería reducido al incluir un tiempo de residencia obligatorio para percibir la renta. Si bien, estos programas se han probado en grupos y sectores poblacionales concretos, en general, los beneficios de un sistema de renta básica irían más allá de lo que sus detractores quisieran. Por lo tanto, si los gobiernos y diferentes organizaciones trabajasen conjuntamente, utilizasen los recursos y planeasen el programa adecuadamente, este sistema podría pasar de ser una utopía a ser una realidad que ayudaría a disminuir las desigualdades sociales.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

 

FUENTE: RENTA BÁSICA, SIN PERMISO

Tendencias

Otros también vieron...